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27 de mayo 2008 - 00:00

Cristina firma la suba a petroleros

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Sumida en el mayor conflicto político desde que llegó al gobierno hace apenas 6 meses y arrinconada por la pelea con el campo, Cristina de Kirchner protagonizó ayer y continuará hoy con hechos que marcan la línea directriz de su relación con las provincias: obras públicas de magnitud con aquellos gobernadores que coparticipan del modelo oficial basada en una fuerte presión impositiva a los sectores de la producción, para acumular una millonaria caja no coparticipable por ley y así redistribuir de acuerdo con su particular criterio de amigos y adversarios. Ayer presidió la firma de la construcción de una central hidroeléctrica en Neuquén que demandará una inversión de más de u$s 1.000 millones y hace poco convalidó la construcción de otra represa mayor en Santa Cruz por más de u$s 3.000 millones. Ambas provincias se alinearon bajo la constelación K.
En tanto, la Presidente pondrá su presencia estelar esta tarde a las 18 en la Casa Rosada al acuerdo paritario que firmará el Sindicato de Trabajadores del Petróleo y Gas Privado de Río Negro y Neuquén con las cámaras empresariales de una de las actividades básicas de la Argentina y que también -al igual que el agro- muy pronto irá por una modificación de las retenciones.
 Debut
El convenio laboral es el primero de la industria petrolera y gasífera y marcará el camino que deberá seguir el resto de los sindicatos petroleros -por ahora tiene vigencia para las provincias mencionadas- porque es improbable que las empresas accedan
a peticiones mayores que 19,5%, aunque si se toman todos los beneficios adicionales no remunerativos que se incorporaron al escalafón salarial, los incrementos superan 30%.
Pero también Cristina de Kirchner premiará la lealtad y consecuencia de uno de sus gremialistas preferidos y clave en un sector sustancial de la vida económica del país, el neuquino Guillermo Perey-ra. Este sindicalista patagónico -aliado de Hugo Moyano en la CGT y hombre de referencia para los gobernadores patagónicos y los principales popes de las empresas de gas y petróleo- alineó incondicionalmente a los sindicatos petroleros de la Patagonia -nuclean casi 90 por ciento de los afiliados- detrás de la candidatura «Cristina presidente» y en estas negociaciones respetó lo acordado por el gobierno con Moyano para que no se escape la inflación.
Frente a la intransigencia de otros sindicalistas petroleros, como el santacruceño Héctor Segovia -lleva más de 20 días de paro con toma de plantas-, Pereyra se jacta se haber sacado un acuerdo en menos de dos meses sin medidas de fuerza y pudo lograr que desde los ministerios de Trabajo y de Salud se dé luz verde para su proyecto de independizarse de la Federación de Sindicatos Petroleros, que le permitirá manejar una caja de unos 180 millones de pesos al año entre obra social propia, mutual sindical, cuota sindical y fondo compensador empresarial para equiparar a los jubilados petroleros con los trabajadores en actividad.
Pero, además, el sindicalista fue el principal operador de la alianza del gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, con Kirchner, y la central de Chihuido anunciada ayer fue rescatada después de estar más de 15 años archivados los pliegos por la burocracia estatal y cajoneada por la pelea política del ex gobernador Jorge Sobisch con los Kirchner. La obra se licitará en 30 días y su construcción comenzará en enero próximo, impulsando la economía regional y previniendo además las cíclicas crecidas del río Neuquén, que acaban de provocarle a la provincia daños por crecidas e inundaciones que rondan los $ 100 millones, según anunció la vicegobernadora, Ana Pechen.

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