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29 de octubre 2009 - 21:46

Declaran emergencia por sequía, mientras aumenta número de evacuados por crecidas

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En Mendoza, los siete meses de sequía ya provocaron la muerte de más de 115 mil cabezas de ganado.
El feroz contraste entre las zonas centrales del país afectadas por la sequía y los graves problemas que ocasionan los desbordes del río Paraná en el Nordeste, se profundizó en las últimas horas.

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Por la falta de agua en la provincia de Córdoba, el municipio de Villa Carlos Paz declaró la emergencia hídrica, por lo cual a partir de ahora la utilización del agua será sólo para consumo humano y se sancionará a quienes realicen un uso diferente con multas y cortes de suministro de 48 a 72 horas.

La captación del agua para Villa Carlos Paz, se realiza en un azud ubicado sobre el río Icho Cruz, muy disminuido en su nivel por la escasez de lluvias en los últimos cinco meses.

También por sequía está en emergencia la producción vacuna mendocina, que ya sufre una baja de 25 por ciento de su stock por falta de pasturas para el engorde y las pariciones, cifra que asciende a 115.000 animales tras siete meses sin lluvias en toda la zona de secano. Eduardo Naldini, secretario técnico de la Dirección de Ganadería provincial, explicó que la situación se agrava debido a que a la deficiente alimentación de los vientres por falta de pasturas y a la consecuente pobre preñez de las vacas, los ganaderos sufren una baja rentabilidad en lo que va de la temporada que obligó a muchos a desprenderse de los animales en pleno invierno.

Hacia el norte del país, el gobierno de Tucumán evalúa decretar la emergencia hídrica, debido a la sequía que se registra, ya que desde abril ninguna precipitación superó los 20 milímetros.

El ministro de Producción, Jorge Gassenbauer, sostuvo que «no es que estemos ante un peligro inminente, pero los ríos y los pozos están con su nivel por debajo del 50% de la media y lo mismo pasa con algunos diques».

Si bien el funcionario aseveró que «hoy el recurso no está faltando», instó a la población a que haga «un uso racional y a que, por ende, use el agua lo justo y necesario» dada la coyuntura que se presenta. El secretario de Medio Ambiente, Alfredo Montalván, aclaró que, si fuera declarada la emergencia no se aplicará a toda la provincia por igual, sino a municipios en particular, como Trancas, situado a 55 kilómetros al norte de la capital.

Pero el problema de la falta de agua también afecta gravemente a la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. Como postal, ayer el principal hospital de la zona solicitó el apoyo de camiones cisterna para disponer de agua potable debido a la poca presión con la que llega el suministro.

Agua de sobra

En el otro extremo, las provincias de Corrientes, Chaco, Entre Ríos y Santa Fe enfrentaban por estas horas un dramático escenario producto del pico de crecida que registra el río Paraná. En todas las zonas ribereñas afectadas, las autoridades provinciales dispusieron la evacuación de cientos de familias. Ayer, incluso, los afectados recibieron ayuda de la Nación en alimentos, ropa y materiales de construcción, según lo dispuesto por la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. El envío consistió en «2.440 unidades de cacao en polvo, 12.680 de conserva mixta, 9.600 de fideos, 9.392 de leche en polvo, 1.000 de azúcar, 300 de chapas de zinc, 255 colchones, 505 frazadas, 1.200 zapatillas, 70 de rollos de polietileno, 600 de mudas de ropa, y 900 de botas de lluvia», señaló un comunicado.

Hasta ayer la provincia más afectada era Corrientes, donde unas 700 personas fueron evacuadas en la ciudad capital debido a la creciente del caudaloso río, que ya superó los 6,77 metros.

Esta situación que afecta especialmente a cuatro provincias se debe a las abundantes precipitaciones, ocurridas desde el inicio de la primavera en la alta cuenca del Río Paraná en territorio del Brasil, están comenzando a generar el riesgo de crecidas que podrían afectar aún más al litoral fluvial.

Mientras tanto, más de 2 mil personas podrían ser evacuadas en la provincia de Santa Fe por la crecida del Paraná, estimó ayer el intendente santafesino Mario Barletta, quien se reunirá hoy con el Comité Municipal de Gestión de Riesgos ante la amenaza de nuevas crecidas.

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