Neuquén (de nuestra agencia) - La decisión de Jorge Sobisch de pretender que caduquen las concesiones petroleras a Repsol YPF, fundamentalmente la del yacimiento de gas Loma de la Lata, que produce unos 4 millones de metros cúbicos de gas por día y es el principal abastecedor del fluido al sistema nacional, desató en la provincia una tormenta política que amenaza con producir un sismo en el Movimiento Popular Neuquino (MPN) y atenta seriamente contra la gobernabilidad de su sucesor, el también emepenista Jorge Sapag. También salió duramente al cruce en contra de la posición del gobernador el secretario general del sindicato de Trabajadores de Petróleo y Gas Privado de Río Negro y Neuquén, Guillermo Pereyra, quien es un aliado de Sapag en la interna emepenista y un vínculo de peso con el futuro gobierno de Cristina de Kirchner a través del ratificado ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Hasta anoche el gobernador electo se mantenía en un cerrado silencio de radio, pero a través de dirigentes de su entorno inmediato se calificó la medida de temeraria y extemporánea por el escaso tiempo que resta -16 días- para el traspaso del mando. En anteriores oportunidades, Sapag se había pronunciado en contra de las intenciones de Sobisch de renovar, ahora, las concesiones por las áreas secundarias que debe discutir la provincia con las compañías petroleras como ya lo hicieron Santa Cruz y Chubut, donde se firmaron acuerdos, incluso, con la aprobación de los sindicatos petroleros de esas jurisdicciones que se reportan políticamente a Pereyra. Precisamente éste un punto donde se aferran los sobischistas para criticar la dualidad de las posiciones de los gremios del sector. Pero desde el sindicato se contestó con munición pesada, acusando al gobernador con duros cargos que afectan su honorabilidad y seguramente terminará en los estrados judiciales.
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El gremio defiende 1.500 puestos de trabajo directo y anticipa la caída de inversiones por falta de seguridad jurídica, lo que -a su vez- provocaría la cesantía de otros 8.000 trabajadores del sector. Al igual que en el entorno de Sapag, se cuestiona la oportunidad del pedido de recesión de los contratos que debe ser aprobado por la Legislatura con mayoría sobischista y coincide con la declaración de Repsol YPF de que las inversiones se hicieron en tiempo y forma, y de acuerdo con lo pactado. Pereyra calificó como presunto «último negocito» esta decisión de Sobisch al vincularla con la negativa de Repsol YPF de negociar ahora las concesiones por áreas secundarias y preferir hacerlo con Sapag y el gremio petrolero, como se hizo en las otras provincias patagónicas por parte de Panamerican Energy. Paradójicamente, el enfrentamiento entre el dirigente gremial y Sobisch habría comenzado a producirse después de la concesión de este yacimiento de Loma de la Lata a Repsol YPF por parte de Sobisch -Pereyra fue su secretario de Trabajo-, y las relaciones se encuentran tan distantes que el sindicalista petrolero fue un actor de peso en la derrota de los candidatos sobischistas en las últimas internas del MPN para gobernador.
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