Fuentes de la Gobernación dijeron que Sancho, de 41 años, presentó un «cuadro con signos de insuficiencia respiratoria aguda severa». Si bien por la tarde corrió la versión de que el mandatario justicialista había sufrido un paro cardiorrespiratorio, el rumor fue desmentido por voceros de Santa Cruz. Según trascendió, ayer habrían viajado a Buenos Aires la madre y la esposa de Sancho, mientras la evolución es seguida de cerca por Néstor Kirchner. El funcionario se encuentra internado desde el viernes en la porteña Clínica Bazterrica. Había sido trasladado desde la capital provincial en vuelo sanitario, a raíz de un «cuadro de bronconeumonía con fiebre permanente». Un parte oficial difundido anoche desde Río Gallegos precisó que una junta médica evaluó ayer el proceso infeccioso, que «reúne características compatibles con un origen viral». Allí «se consensuó un tratamiento empírico integral, no específico, sino para todo tipo de virus». «No pueden detectar el virus que le afecta las vías respiratorias», le dijo ayer a este diario un allegado a Sancho. Integraron la junta médica el jefe de Terapia Intensiva, Fernando Palizas; el staff de Infectología y el equipo de infectólogos encabezados por Daniel Stamboulian. Según se informó, el paso al área de terapia intensiva fue decidido por los médicos para evitar la fatiga física provocada por la insuficiencia respiratoria, que podría provocar otras complicaciones en el paciente. Sancho es el vicegobernador de Santa Cruz, pero ejerce el Ejecutivo desde mediados de marzo por el portazo dado por el también justicialista Sergio Acevedo, quien renunció al cargo en disconformidad por el poco margen de gestión que le dejaba Kirchner, convertido a esa altura en un virtual gobernador santacruceño, pero desde la Casa Rosada. También empujó la salida de Acevedo la grave revuelta de activistas petroleros de febrero de este año en la localidad de Las Heras, que terminó con el asesinato del policía Jorge Sayago. Ahora, el muy delicado cuadro de salud que muestra Sancho abre un signo de interrogación sobre la continuidad institucional en la provincia. Por de pronto, quien debe tomar las riendas del poder es Judith Forstmann. Sin embargo, sugestivamente, la vicepresidenta primera de la Cámara de Diputados no pisó la provincia en toda la semana (se informó ambiguamente que viajó a Santa Fe), y recién regresó ayer a Santa Cruz (hoy encabezará un acto). Mientras tanto, comandó la provincia la vicepresidenta del cuerpo, Miriam Aguiar. El remolino de versiones en el que está sumida la provincia apuntaba ayer también la posibilidad de que, ante un eventual escenario de acefalía, renuncie Forstmann y se reintegre a su banca Daniel Peralta, quien pidió licencia para dirigir la intervención de Yacimientos Carboníferos Río Turbio. «Más allá de quien gobierne en lo formal, la provincia seguirá siendo manejada desde Buenos Aires por Kirchner, que le baja sus órdenes al ministro de Gobierno, Daniel Varizat», admitieron ayer algunas voces críticas dentro del PJ local.
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