Delegaciones de países latinoamericanos y del mundo, empresarios y ejecutivos de la industria turística, empresas de transportes, bancos, financieras, hoteles y alojamientos alternativos, rentadoras de autos, operadoras y entes de turismo privados y oficiales deben estar por estas horas haciendo el balance de su participación en la 13ª Feria Internacional de Turismo, que finalizó anoche en el predio ferial de La Rural de Palermo. Para algunos de los 1.880 stands que participaron en la feria de turismo más importante de Latinoamérica el saldo fue positivo. Otros, son conscientes que están en deuda, no sólo con operadores y empresarios del sector sino con el público en general. Es una pena, por ejemplo, que destinos como México, con sus repetidos mariachis (parecen ensayar las mismas canciones desde hace más de diez años); Brasil y su archiconocido carnaval carioca; o España, con su clásico y reiterativo flamenco, pierdan la oportunidad de renovarse. La pregunta de la gente en los pasillos de la FIT fue recurrente: «¿Cómo puede ser que con tanto potencial turístico por exhibir, muestren desde hace doce años más de lo mismo? Algunos especulaban que tal vez se trata sólo de una cuestión organizativa, otros, sobre todos los encargados de esos stands, aseguraban que no tuvieron tiempo necesario para mostrarse, como si trabajar con un año de anticipación no fuera suficiente.
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Especialistas Por otro lado, diez años atrás la creatividad, el despliegue, e incluso el armado de los stands dependían exclusivamente de las empresas expositoras. Hoy hay cientos de arquitectos y especialistas en diseño y marketing pululando por ferias y exposiciones a la caza de clientes deseosos de conocer las nuevas tendencias, cosa que -por suerte- hace la mayoría de las empresas participantes en la FIT, aún los «jugadores» más chicos. Pero no sólo en creatividad fallaron México, Brasil, España, o Perú, entre otros destinos internacionales (un párrafo aparte merecen las provincias argentinas). Tampoco fue buena la elección de promoción. «Los brasileños se avivaron», dispara Silvia Mijiche, una joven que se acercó al pabellón carioca en compañía de Aldo, su pareja, con la idea de viajar a Rio de Janeiro el próximo verano. «Aprovecharon que bajó el real para aumentar los precios, por eso no se ve tanta gente consultando. Igual está todo bien, nosotros los argentinos hicimos lo mismo posdevaluación», continúa, antes de concluir con un contundente: «No es en este lugar donde teníamos que venir a averiguar, es mucho más barato y práctico hacerlo por Internet, sobre todo con un vecino como Brasil, o Uruguay que es otra alternativa para viajar». Los casos de Perú y España guardan cierta similitud: ambos están carísimos, sobre todo para los argentinos. Respecto a los españoles no es novedad, hace siete años que el euro es esquivo a los bolsillos criollos, pero el caso de los peruanos no guarda ninguna lógica: «Hoy es más barato viajar a Europa que al Machu Picchu», se quejó Daniel, desarrollador de paquetes turísticos a destinos exóticos. Y si de lo exótico se trata, Club Med, que podría instalar una de sus clubs en nuestro país, rompió con todos los esquemas, con un espacio de «salud y estética», donde la gente tenía que esperar una hora para gozar de una sesión de masajes de tres minutos. Pero la FIT es color, es despliegue, es sorpresa. Y como tiene sus aristas negativas también tiene de las buenas. Dos hombres representantes del stand de Chile lucen una indumentaria extraña, complementada con grandes máscaras. Uno de ellos, Francisco, cuenta que representa al Zambo Caporal, en la «fiesta de la tirana», un acontecimiento que mezcla lo pagano y lo religioso y que es observado por miles de curiosos y turistas de todo el mundo. Del otro lado del stand, un grupo de hombres y mujeres ensaya una danza aborigen. Una de ellas, Marcia Zerda, explica que se trata de un baile tradicional de los Onas, indígenas originarios del sur argentino y chileno. Al igual que Chile, otros destinos muestran sus fortalezas delante de un público que desde hace años toma a la feria de turismo como un pasatiempo, un programa para toda la familia. Entre los que innovaron están la República Checa que ofreció su música con un bandeonista tocando en vivo; Costa Rica propuso degustaciones de su famoso café, Guatemala que regaló pulseras artesanales; Uruguay obsequiando pelotas antiestrés; LAN con un juego interactivo en pantallas LCD con entrega de premios; Assist Card una competencia al estilo de los rodeos de Estados Unidos de monta de toro, claro, este electrónico, que era indomable para la mayoría de los concurrentes. Así, muchos otros buscaron atraer a los visitantes con propuestas novedosas. La mayoría consiguió su objetivo. Respecto al pabellón argentino, se podría decir que el grueso de los expositores cumplió con creces. Como siempre, impecable el Litoral, el Norte (salvo Tucumán, que sorprendió por su carencia de propuestas y por la descuidada apariencia del personal del stand), Cuyo, y la Patagonia. La Ciudad de Buenos Aires siempre marca presencia, lo mismo que la provincia homónima. Quedaron en deuda Mar del Plata (ver recuadro) y Córdoba (según el dicho: no siempre ostentar es dar en la tecla). El resto, prolijo, y muchas veces con eso alcanza.
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