Buenos Aires - El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, asistió ayer a una misa celebrada en el Ministerio de Seguridad de la provincia para la «familia policial» y en ese ámbito sostuvo que es necesario «fortalecer» ese núcleo «en beneficio propio y de la comunidad». La presencia del gobernador en la ceremonia responde además a la intención de diferenciar la política de seguridad actual de la de León Arslanian, con quien la fuerza mantuvo una conflictiva relación signada por la purga que inició el funcionario, primero con Eduardo Duhalde y luego con Felipe Solá. El de ayer es, en rigor, el segundo gesto más importante que realiza Scioli a la Policía. El primero fue la reposición de un uniformado como titular de la fuerza, figura que había sido reemplazada por un civil. «Queremos una familia policial fuerte, integrada, como uno de los núcleos indispensables para la reconstrucción de la gran familia de la provincia de Buenos Aires», manifestó Scioli, quien asistió a la misa acompañado por el vicegobernador, Alberto Balestrini y el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli. La ceremonia fue celebrada por el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, quien instó a tener «paciencia, prudencia, sentido de la solidaridad y amor a Dios y al prójimo» para llevar adelante «la difícil tarea» de conducir los destinos de la provincia. Al ministerio asistieron también el superintendente de la Policía provincial, Daniel Salcedo, y demás autoridades y efectivos de la fuerza.
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