El aumento vertiginoso de los contagios en las provincias pone a los gobernadores e intendentes en un tironeo, ya que la necesidad de aplicar mayores restricciones choca con el clima social que en algunos distritos llevó a protestas por la marcha atrás y retorno al aislamiento.
Gobernadores, entre la necesidad de restringir y el malhumor social
Protestas en Río Negro y Jujuy por el retorno a Fase 1 llevó a que los gobiernos provinciales den marcha atrás a medidas anunciadas horas antes. Quejas también en Salta y en Tucumán.
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Un ejemplo se dio en Río Negro, donde la gobernadora Arabela Carreras determinó dos días atrás el retorno a Fase 1 de catorce municipios por la aceleración de la curva hasta el 7 de septiembre y ayer buscaba salidas intermedias. En la provincia, en la zona del Alto Valle, hay ocupación plena de camas de terapia intensiva y eso obliga a buscar la menor movilidad posible de las personas.
Sin embargo, la mandataria de Juntos Somos Río Negro debió rever la continuidad de la medida ante caravanas que se dieron justamente en General Roca y Cipolletti, las ciudades con una situación epidemiológica más complicada del distrito. Inclusive, dos días atrás falleció un hombre en una localidad intermedia entre ambas (Allen) por no conseguir cama de terapia intensiva.
Anteanoche, tras conocerse el regreso a Fase 1 hubo caravanas espontáneas tanto en Roca como en Cipolletti (la segunda y tercera ciudad de la provincia, respectivamente, después de Bariloche), donde hubo bocinazos y reclamos a los intententes.
Eso motivó que el jefe municipal de Cipolletti, Claudio Di Tella, propusiera una alternativa intermedia a la restricción total, con la continuidad de actividades y comercios esenciales y no esenciales entre las 9 y 16 de lunes a sábados, y la autorización para salidas recreativas los viernes sábados y domingos en horarios restringidos. Planteó restricciones de circulación en las ciudades fuera de los horarios previstos anteriormente y controles para evitar el flujo entre las ciudades del Alto Valle. También la roquense María Emilia Soria había puesto reparos a la Fase 1, y pidió una alternativa intermedia, que tuvo eco entre los intendentes.
Así, la pelota quedó del lado de la gobernadora, que anunciaba en la tarde de ayer que el retorno a Fase 1 quedaba postergada en Roca por una semana, tras informar también subsidios a los sectores más castigados. Al cierre de esta edición Carreras analizaba definiciones para el resto de las localidades.
Las protestas contra las restricciones también se dieron en el norte. En Jujuy, el gobierno de Gerardo Morales informó anteanoche que San Salvador y Palpalá regresaban a Fase 1 por siete días. Eso motivó una nutrida caravana de comerciantes autoconvocados en la capital provincial.
Por eso, ayer hubo replanteos y el ministro de Desarrollo Económico y Producción, Exequiel Lello Ivacevich, comunicó que la actividad comercial seguiría habilitada, y pidió responsabilidad social. “Esta situación está poniendo en un momento crítico al sector privado”, dijo el funcionario de Morales.
Asimismo, en Salta, donde el fin de semana se determinaron restricciones en actividades sociales y económicas, desde el sector gastronómico y hotelero expresaron su malestar al gobierno de Gustavo Sáenz por no poder trabajar los domingos. Le pidieron “más previsibilidad” ya que debieron cancelar reservas sobre la marcha. También hubo quejas de los empresarios ligados a los gimnasios, que vieron la actividad restringida. Anteriormente, protestas similares se habían realizado en Córdoba por la imposibilidad de trabajar en la provincia gobernada por Juan Schiaretti.
En la misma línea, los gastronómicos tucumanos pidieron medidas de salvataje al gobierno de Juan Manzur, ante un sector que atraviesa una crisis sin precedentes y una situación de “quebranto generalizado”, como mencionó una cámara empresaria.




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