9 de enero 2011 - 21:05
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Luis Almagro
«Tenía como cuatro kilómetros de largo y era como una espuma de un café batido, con partes blancas y otras más amarronadas», aseguró Jorge Fritzler.
Este escenario se da mientras avanza la futura instalación de una nueva pastera en tierra oriental -Montes del Plata, de capitales sueco-finlandeses y chilenos-, esta vez en el departamento de Colonia, en las costas del Río de la Plata.
El pasado viernes, Timerman recibió en Buenos Aires a su par de Uruguay, Luis Almagro, quien le presentó oficialmente el nuevo proyecto, que ya había sido aprobado en 2008 por el Gobierno argentino -se trata de un cauce compartido- cuando estaba en manos de la empresa ENCE.
Por eso, el funcionario de Cristina de Kirchner aseguró que la Argentina «de ninguna manera» va a «impedir el desarrollo» de la pastera, al reiterar que el proyecto «cumple estrictamente» el convenio.
Pese a no tratarse de la Cuenca del Uruguay, sino de la del Plata, un ramillete de ambientalistas de Gualeguaychú se apresuró a advertir que el emprendimiento privado viola el tratado internacional de la segunda cuenca y que pondrá en juego la salud de los pobladores argentinos -entre Zárate y en La Plata- por «contaminación aérea».




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