Buenos Aires - El «método Moyano» de extorsión gremial hace escuela a lo largo del país y entre grupos piqueteros, como los que ayer organizaron y luego pusieron en práctica la violenta toma del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense. Terreno más anómico que el sindical, las organizaciones de desocupados dejaron ver ayer que la aguas no están tranquilas y que gobiernos kirchneristas como el de Daniel Scioli arrancan sus gestiones bajo mucha presión. «Esta gente que está acá detenida votó a Cristina hace pocas semanas...», incitó Raúl Castells ayer, cuando los piqueteros clamaban por la liberación de detenidos frente a la Comisaría 1ª de La Plata. A la misma hora, la presidente Cristina de Kirchner pedía «concordia social» a los gremios desde Mar del Plata, en el acto que lideró junto con Scioli y el titular de la UOCRA, Gerardo Martínez. Pero la frase de Castells da una fuerte señal del clima social que recorre el país: los votos tienen precio para buena parte de esta porción del electorado y ya parece haber comenzado el tiempo de retribuir favores. El ejemplo lo da Hugo Moyano desde la poderosa CGT, con aprietes a la Presidente desde el primer día en que asumió. La postura se vuelve ahora atractiva para otros sectores. La violencia de ayer estuvo a cargo del Movimiento Popular 29 de Mayo y MTD Trabajo y Dignidad, cabezas visibles de los confusos disturbios. Ambas agrupaciones pertenecen al sur del conurbano, a las áreas de Florencio Varela, gobernada por Julio Pereyra, titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM) de fuerte vínculo con Néstor Kirchner, y Berazategui, en manos de Juan José Mussi, neokirchnerista, ex ministro de Salud de Eduardo Duhalde en la provincia. Estos mismos grupos participaron meses atrás del saqueo de galpones del área social bonaerense. «Digan que somos kirchneristas pero de Néstor, no de Cristina», se autoidentificaron algunos de los participantes de la toma. En un primer momento, el grave conflicto en Desarrollo Social fue atribuido a un vasto grupo de organizaciones de desocupados, aunque la filiación de los implicados está siendo desentrañada por la fiscalía. Ante el desfile de siglas, el kircherista Emilio Pérsico -ex vicejefe de Gabinete de Felipe Solá- se vio obligado a aclarar que su Movimiento de Trabajadores Desocupados Evita (conocido como MTD) no formaba parte de la protesta. La crisis se extiende por las provincias, con gremios -y desocupados- que están dispuestos a «ir por todo» lo más rápido posible. El golpe lo recibió ahora Scioli quien, de hecho, será el mandatario más presionado en el ciclo que comienza. El gobernador ayer se llamó a silencio, pero el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, habló de «premeditación» y de «un hecho delictivo». «Somos gente de diálogo, pero no vamos a aceptar actitudes violentas», ampliaron desde el Ejecutivo. Desde la cartera de Arroyo informaron que habían pedido tiempo a los desocupados, pero que la decisión de la toma parecía ya estar dispuesta. El ministro asumió el lunes y pidió tiempo hasta después de las fiestas. Deslizó la idea de reconvertir subsidios a desocupados en empleo, algo que no habría agradado a algunos líderes piqueteros.
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