25 de septiembre 2008 - 00:00

Grave: clases con problemas también en el resto del país

No sólo el bonaerense Daniel Scioli debe lidiar con la voracidad de los gremios docentes (ver aparte), ya que la escalada de paros -o su inminencia- por reclamos salariales de maestros se ensaña ya con once provincias y con la ciudad de Buenos Aires, al ritmo de la presión inflacionaria que el polémico INDEC insiste en desconocer.
Las embestidas -que jaquean la obligación por ley de dictar 180 días de clase anuales- golpean ya con huelgas además a Catamarca, Mendoza, Jujuy, Chubut, Tucumán, Formosa y al distrito porteño, mientras amenazan con encarar medidas de fuerza Entre Ríos, Córdoba, La Pampa y Neuquén.
El caso pampeano merece un apartado especial, ya que los maestros exigen que sus salarios sean actualizados en función de un índice de costo de vida de confección local, y no a partir de los cuestionados porcentajes que arroja el organismo controlado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
En Entre Ríos, en tanto, un trabajoso acuerdo logrado con los docentes podría derivar en nuevas protestas a partir de la decisión del gobierno de no pagar los días no trabajados (que fueron 17).
En Mendoza, por su parte, el mandatario Celso Jaque analiza recurrir a la Justicia para frenar las huelgas, una medida aplicada con éxito ya en la vecina San Juan.
En rigor, el escenario de conflicto excede los planteos de los maestros, a esta altura convertidos en punta de lanza de los reclamos. También paralizan tareas estatales de Mendoza, Jujuy, Entre Ríos y Tierra del Fuego, un lote al que se podrían sumar sus pares de Formosa y Tucumán.
En sintonía, las pujas también se dan en el plano municipal, con paros, por caso, en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca (que lleva ya un mes) y en la ciudad de Santa Fe, y con un estado de alerta en la capital de Córdoba (aunque ayer aceptaron una propuesta salarial). En Chubut, en tanto, fueron los propios jueces los que presentaron un amparo en reclamo de una recomposición.
Las estocadas sindicales durante el segundo semestre llevan a una situación límite a algunos distritos, desde donde advierten que no cuentan con recursos para hacer frente a nuevas recomposiciones, en un escenario signado por las cuentas ajustadas y la desaceleración de los envíos de coparticipación y de las recaudaciones locales.
Otros gobiernos, en cambio, se vieron obligados a anunciar nuevas recomposiciones -algunas de las cuales, en rigor, aún no conforman-, pese a que -por caso- los maestros ya habían sido beneficiados a principios de año por una suba del salario mínimo de 24%.
Desde la vereda nacional, en tanto, la Casa Rosada dio insistentes señales en las últimas semanas respecto de que las pautas salariales -al menos en el ámbito docente- se discuten sólo a principios de año. Y dejó claro además que no piensa financiar a las provincias para que otorguen nuevos incrementos, pese a la vana esperanza mostrada por algunos caciques del interior.
En este marco, los gobernadores insisten en remarcar que los recursos provinciales son acotados. «Es lo máximo que podemos ofrecer, y ellos deberían entender el esfuerzo y comenzar a trabajar en conjunto para mejorar entre todos la calidad educativa», aseguró en las últimas horas el catamarqueño radical Eduardo Brizuela del Moral. «Hay que reabrir el debate recién a inicios del año que viene», disparó su par de Córdoba, Juan Schiaretti, además de atar una potencial recomposición a un incremento de la recaudación.
En algunos casos, las protestas alcanzan ribetes de tensión. Por caso, ayer el gobierno entrerriano repudió la decisión de activistas de un gremio estatal de arrojar una bomba de estruendo en inmediaciones de la residencia oficial del mandatario justicialista Sergio Urribarri.

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