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22 de septiembre 2006 - 00:00

Gravitante elección el domingo en Bariloche

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Para esta compulsa se han anotado unos 9 partidos que, a su vez, confluyen en 2 alianzas encabezadas por las dos fuerzas mencionadas y que entre ambas hegemonizan al electorado rionegrino. En esa grilla se inscriben los siguientes: Unión Cívica Radical, Frente para la Victoria, Partido para la Victoria, Afirmación para una República de Iguales (ARI), Partido Socialista, Movimiento Patagónico Popular, Partido Comunista, Frente PRO (macrismo) y Democracia Cristiana. Muchos dirigentes nacionales de cada una de las agrupaciones se allegaron hasta Bariloche para reforzar sus candidatos, pero la presencia más notoria fue la de Alberto Fernández la semana pasada.
 Cuidado
Si bien el jefe de Gabinete acompañó el acto de cierre del Frente para la Victoria, su comportamiento fue cuidadoso para no desairar a los radicales, cuyo gobernador es un fuerte impulsor de armar una alianza con Kirchner. Esa impronta incluso está acompañada por algunos peronistas, especialmente el barilochense diputado nacional Osvaldo Nemirovsci, que no desmaya en forjar su propia candidatura aunque en el reparto le toque ser el número 2 de Saiz, sabedor que dentro del Frente de Pichetto no tiene mayores posibilidades, ni siquiera de repetir la diputación. Nemirovsci es un K puro e incluso integró el cuarteto que condujo el año pasado el bloque de diputados peronistas.
Pero su ansiedad lo traicionó, ya que determinadas acciones en contra de la dupla Pichetto-Julio Arriaga para las elecciones legislativas de octubre pasado fueron sancionadas por Olivos apartándolo de la cabeza de los diputados nacionales. Desde ese momento se juramentó contra Pichetto y se lanzó a disputarle el territorio local. Pero el senador tampoco logra ponerle cerrojo a su propia alianza y Arriaga -un frentegrandista que supo aliarse con radicales y peronistas con llamativa facilidad- ya dio muestras de su independencia política y no descarta ser él el candidato del Frente si fracasa la alianza de Kirchner con Saiz, cuyo candidato a diputado nacional Hugo Cuevas ya perdió en esa ciudad por 12.000 votos frente al mismo Arriaga.
 Lectura
La apuesta del radical es fuerte y por eso salió a circunscribir a estas elecciones como de efecto meramente local. Para colmo, no contará como aliado al intendente de San Carlos de Bariloche, Alberto Icare, quien con su partido vecinal se pasó con todos los pertrechos al Frente para la Victoria tentado por Arriaga y Pichetto. Sin embargo, dos elementos jugaron esta semana a favor de Saiz: el recrudecimiento de una diabetes que padece Icare y las últimas encuestas que lo posicionan al frente de las intenciones de voto en la provincia.
Pero también el gobernador sabe que un traspié electoral en Bariloche abriría la discusión interna partidaria sobre su estrategia de alinearse verticalmente a Kirchner, lo que podría dar paso a viejos radicales que vienen pregonando por una hipotética intervención partidaria con la que amenaza el comité nacional por la desobediencia de los radicales K. Por el lado del Frente para la Victoria, una derrota el domingo abriría una interna sangrienta en la que el principal afectado será Pichetto y cuyas consecuencias se avizoran negativas para las aspiraciones del PJ rionegrino de lograr el poder después de 23 años de supremacía radical.

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