Con sus cuentas en rojo, municipios del conurbano bonaerense realizan «múltiples esfuerzos» para que sus cuentas cierren sin grandes déficits financieros, aunque ya adelantaron que será «inviable» afrontar demandas salariales el año próximo. En este marco, el gobernador santacruceño, Daniel Peralta, reiteró que «hay preocupación» por las cuentas fiscales de la provincia, ante un reclamo gremial docente por salarios que concretó un paro por 24 horas, con un alto acatamiento. Los jefes comunales de los distritos más poblados de Buenos Aires se enfrentan al desafío de cerrar el año con una baja en las recaudaciones fiscales que les genera el peligro de ni siquiera quedar cero a cero en los gastos y los ingresos configurados en el Presupuesto.
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Herencias Los problemas más radicales los presentaron las comunas de los denominados nuevos intendentes, que se quejan de «pesadas herencias» que se manifestarán con fuerza en el cierre del ejercicio en curso, el primero de sus cuatro años de gestión. «Nosotros tenemos una herencia que nos dejó Manolo (el ex intendente Manuel) Quindimil de 40 millones de pesos. Encima tuve que dar aumento, reconocer mayores costos a las empresas tercerizadas, que impactan fuerte en la basura, y otros gastos», se quejó el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez. El jefe comunal fue el único de los caciques del conurbano que reconoció a micrófono abierto los problemas que afronta su administración para equilibrar las cuentas, aunque destacó que recibió un fuerte respaldo de los gobiernos nacional y provincial para concluir «sin conflictos» el año. Sin embargo, nuevos y viejos intendentes no corren la misma suerte del lanusense, ya que tienen por delante dos grandes escollos por sortear: la basura y el gasto en personal. Los municipios del Gran Buenos Aires insumen gran parte de sus erogaciones en la recolección de residuos, «a diferencia de los pueblos del interior, que la pueden municipalizar y achicar gastos», se lamentó otro jefe comunal. «Se nos ha mejorado la coparticipación provincial, y el gobierno nacional se comprometió a ayudarnos con obras, porque si no tenemos la asistencia del gobierno ni locos podemos llegar», advirtió el mandatario comunal de una de las localidades más pobladas del conurbano. Los jefes comunales consultados por la agencia «Noticias Argentinas» afirmaron que debieron reducir «sensiblemente» sus proyecciones de gastos para el año próximo con la certeza de que en 2009, en pleno año electoral, tendrán en sus espaldas las consecuencias de la crisis financiera mundial. Además, los intendentes de la región con mayor influencia electoral del país viven el proceso inflacionario como un grave problema económico, ante la dificultad para costear el aumento de insumos, controlar los servicios tercerizados que se ajustan automáticamente y financiar reclamos salariales. En este marco, los intendentes concentran su atención en cerrar un 2008 «con el menor déficit posible», pero también ya advierten que los aumentos en los sueldos para el año próximo serán «inviables». Para algunos intendentes, existe una «conciencia general en los gremios para no seguir presionando en una puja salarial en este contexto», aunque un paro nacional que realizó una federación nacional de empleados municipales ya adelantó el inicio de un conflicto que promete comprometer las flacas arcas comunales.
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