En este escenario, Katz afianzó -aseguran-una imagen de hombre común, preocupado por problemas de la gestión pública, que pudo dejar atrás una crisis política sin precedentes. Es que La Feliz fue una de las más afectadas por la debacle de 2001, con 50% de sus habitantes bajo la línea de pobreza y con una comuna -afirman-en estado de anarquía y de endeudamiento público.
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En este tenso marco, el poder del por entonces intendente Elio Aprile terminó por evaporarse, por lo que finalmente abandonó su cargo en favor de Katz, quien terminó su mandato.
Según fuentes locales, Katz logró rearmar la convivencia política -con acuerdos con el referente marplatense del PJ, Juan Garivoto-, bajó la tensión social y se fueron equilibrando las cuentas del municipio. Dejando de lado su identidad radical tradicional, tomó distancia del entorno de Aprile y, en materia electoral, se presentó a elecciones con una alianza local -El Frente-, que lo llevó al triunfo, revirtiendo la caída que dos años atrás había dejado sin votos a la UCR en Mar del Plata.
Tras ser electo, Katz logró convenios y apoyos de Felipe Solá y de Néstor Kirchner. Dentro de la UCR, aparece alineado con Margarita Stolbizer. En esa sintonía está el intendente de Necochea, Daniel Molina, quien coincide con los marplatenses en lo que ven como una oportunidad de renovar el centenario partido. Fue en este marco que Stolbizerlanzó su candidatura a senadora nacional desde la quinta sección electoral, sentada junto a Katz, Molina, Oscar Pagni y Jesús Porrúa.
Mientras un colaborador de Katz remarcó la intención de ir a fondo con el proyecto, Stolbizer participaba de encuentros multisectoriales en Rosario y Zárate. Según las fuentes, si los radicales marplatenses logran esta confluencia, complementarán la estrategia local con la provincial, «sin necesidad de buscar nombres de fantasía que diluyan el peso muerto que significa la sigla UCR».
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