6 de julio 2005 - 00:00

Kirchner pide que no se "infiltren" activistas

«José, no me falles», escuchó el tucumano y supo que esa frase ponía en juego el éxito de una postal que al gobernador no le vendría nada mal en tiempos de campaña de cara a las elecciones de octubre. Preocupación
Pero no sólo preocupa a Alperovich el clima de los festejos. Para el gobierno nacional, un escenario calcado al de 2004, cuando
se enfrentaron violentamente estatales con piqueteros en la plaza Independencia e impidieron que el Presidente hablara al público desde los balcones de la Casa de Gobierno, tendría indudable rebote negativo en un año electoral, incluso más allá de los límites provinciales.
La preocupación de Kirchner tiene hoy cierta lógica, merced a los sucesivos reclamos y huelgas que hoy enfrenta el país como paradójica consecuencia de una medida impulsada por él mismo:
los anuncios, a ritmo de la campaña, de aumentos a estatales que generan previsible reacción en los gremios de las provincias al exigir a los gobernadores idéntica suba.
Allí, en las provincias, es donde surge el foco de conflicto que enciende la alerta en los funcionarios de Nación, a causa de la imposibilidad de los mandatarios para seguir otorgando aumentos salariales al mismo ritmo,
especialmente cuando todas las administraciones están condicionadas a cumplir a rajatabla con el equilibrio fiscal que exige el FMI.
Volviendo al festejo patrio del sábado, en el seno del gabinete provincial no creen que haya incidentes durante la visita del Presidente. Pero
extreman, sin embargo, un fuerte trabajo de inteligencia, con un ir y venir de funcionarios de la Policía local, de la Policía Federal y de Gendarmería Nacional por la Casa de Gobierno tucumana.
La confianza del gobierno de Alperovich en que habrá un 9 de Julio en paz radica en las tratativas con los gremios del Estado, a los que se les otorgó un aumento de 20% remunerativo no bonificable, y con la CGT regional. Sin embargo, el año pasado se había colado en la reyerta un sector del propio peronismo, opositor al gobernador, y no se descarta que este año se repita algo similar. Incluso temen que fuerzas piqueteras de izquierda, jubilados o policías retirados en conflicto con Alperovich se acerquen ese día a provocar disturbios. Ayer, por lo pronto, esos mismos sectores se movilizaron hacia
la Casa de Gobierno y amenazaron con
hacer llegar su reclamo el sábado al Pre-
sidente.

Los festejos por el 189° aniversario de la Declaración de la Independencia comienzan con una función de gala el viernes en el teatro San Martín. El sábado arrancan con la tradicional «Parada de gauchos» en la Casa de Tucumán, donde Patricia Sosa entonará el Himno Nacional, seguido por el izamiento de la Bandera en la plaza Independencia. El arribo de Kirchner está previsto a media mañana y a las 11 asistirá al Solemne Tedeum en la Catedral. La misa será oficiada por el arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba. Después, el Presidente se trasladará a la Casa Histórica, donde se volverá a cantar el himno, se depositará una ofrenda floral y se rendirá un minuto de silencio en homenaje a los próceres de 1816. A las 13, desde el estadio del club San Martín, Kirchner dirigirá un mensaje al país. Eso, siempre y cuando el acto no se convierta en un nuevo escándalo.

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