Córdoba (especial) - El presidente del Banco de Córdoba, Mario Cúneo, evaluó que «la inflación es un factor distorsionante de la economía de cualquier país». «Desde los bancos, como en todos lados, se convive con la inflación real y con la percepción de la gente respecto del comportamiento de aquélla a futuro, y en este sentido, los argentinos tenemos historia, cultura de convivencia con la inflación, y generamos mecanismos de autodefensa, casi impulsivamente», amplió. Cúneo agregó que este escenario condiciona el acceso al crédito y dijo que «en el largo plazo juega la percepción que cada uno tiene respecto de cómo afectará la inflación al crecimiento de la economía en general y de su negocio en particular, y la confronta con el costo del crédito». «Así -añadió-, la demanda de crédito es menos sostenida pues se advierte el 'enfriamiento' de la economía, y que la gente no convalida cualquier tasa y evita los endeudamientos no previsibles por mal manejo de costos.» Periodista: ¿Se mantiene la problemática de las garantías. ¿Son alternativa las SGR? Hay quienes especulan con algún acuerdo entre el Banco de Córdoba y Garantizar. ¿Qué hay de cierto en ello? Mario César Cúneo: No tenemos ningún convenio con Garantizar ni con ninguna SGR. Sí recibo inquietudes de clientes acerca de que es un esquema posible, pero es caro y le resta competitividad. Pero el tema está en nuestra agenda. De todas maneras, por ejemplo para el sector primario, tenemos alrededor de 15 líneas con subsidio del gobierno provincial, que se vienen sosteniendo en el tiempo, y sin indicios de que esta política vaya a soslayarse. En materia hipotecaria tenemos nuestro propia línea «Tu Casa» con un subsidio elocuente, también de parte de la provincia, que funciona muy bien. Pero debemos ser muy prolijos en la asignación del crédito que garantiza la calidad de la cartera por la salud del sistema y del banco. P.: En el contexto inter-nacional ¿qué realidad advierte? M.C.C.: Nuestros hijos recordarán esta crisis como nosotros la del 30. Es una crisis bancaria cuyos alcances son difíciles de dimensionar. Pero los organismos de crédito internacionales están dispuestos a sostener al sistema financiero mundial inyectando la liquidez necesaria para morigerar sus efectos de consecuencias impredecibles. Lo hemos visto recientemente en los rescates de bancos y aseguradoras, y en el megarrescate que trata de implementar EE.UU. Sin embargo, era difícil esperar que a la Argentina no la afectara. Aun así, gracias al tren de crecimiento que traíamos y la veloz duplicación de las reservas del BCRA, pudimos diferir los efectos de la globalización en el tiempo, aunque ahora empezamos a percibirlos. Pese a que podemos sufrir alguna contingencia, no veo a nuestro sistema muy complicado, pues no está involucrado en activos afectados por aquélla; es decir que se trabaja sobre activos locales y en pesos. Si la crisis genera recesión, o al menos una caída del nivel de crecimiento, impactara indirectamente en el sistema financiero, pero no veo que se traslade aquí el impacto que tiene sobre los bancos internacionales. P.: En ese contexto ¿cuál es la situación del Banco de Córdoba? M.C.C.: Tuvimos una caída de depósitos en la crisis del campo, por la disminución de las transacciones que generó el «parate», pues cuando la gente deja de comprar y vender echa mano a sus reservas afectando excedentes para depositar, a lo que se adicionó la desconfianza sobre cómo terminaba el conflicto. Ello retrajo al depositante de plazo fijo particularmente; algunas carteras en pesos se dolarizaron y salieron del sistema, pero la tendencia se revirtió fuertemente a partir de julio. Hubo un incremento de tasas para la captación de dinero, general, de todo el sistema, que repercutió positivamente en el nivel de depósitos del banco, posibilitando la reestructuración de nuestras líneas de crédito que también habíamos retraído durante el conflicto con el sector agropecuario.
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