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11 de octubre 2006 - 00:00

La UCR batalla su perfil electoral

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Con la figura del presidente Néstor Kirchner como divisoria de aguas entre «concertadores » y opositores, el radicalismo comienza a definir su fisonomía de cara a las elecciones de 2007. La decisión final se terminará de conocer dentro de un mes, cuando se concreten las adhesiones y rechazos a la propuesta del Comité Nacional UCR.

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En principio, ya fijaron su postura en favor de la construcción de una alianza opositora el radicalismo de Córdoba, La Pampa, Misiones, Salta, Jujuy y Tucumán. En la otra vereda, los distritos de Catamarca, Neuquén y Río Negro, tomaron partido por la «concertación plural» que encabeza el gobernador mendocino Julio Cobos. Se espera que en las próximas semanas sigan surgiendo los pronunciamientos del resto de las provincias. Por caso, en Mendoza los radicales se reunirán en una crucial convención el 5 de noviembre. Luego, el 11 de noviembre habrá una deliberación en Santa Cruz y, a fines de ese mes, otra en La Rioja.

Mientras tanto, la plana mayor del radicalismo, con Roberto Iglesias a la cabeza, arrancó con una serie de «giras » por el interior del país para convencer a las dirigencias distritales de sumarse al armado de un frente opositor con vistas a 2007, siguiendo lo que se acordó en la Convención Nacional de Rosario que realizó la UCR en agosto pasado. En ese encuentro se determinó la apertura del diálogo con otras fuerzas y se amenazó con sanciones a los que se encolumnen con el kirchnerismo.

Desde la conducción nacional del partido, buscan desplegar al máximo sus estrategias de persuasión para que los distritos restantes convoquen a sus convenciones partidarias para dar un apoyo explícito y formal a la formación de un polo opositor de cara a las elecciones presidenciales y de gobernador de octubre de 2007.

La estrategia apunta a frenar la diáspora generada por la decisión de cinco de los seis gobernadores radicales y de unos 180 intendentes de todo el país de alinearse bajo la «concertación plural» convocada por Kirchner.

De hecho, el radicalismo K -o los radicales que gobiernan, como se autodenominanhicieron una demostración de fuerza este fin de semana en la localidad cordobesa de Río Cuarto. Allí se reunieron dos provincias encabezadas por gobernadores radicales K: Catamarca, con Eduardo Brizuela del Moral, y Río Negro, con Miguel Saiz, que hasta el momento se pronunciaron a través de su órgano máximo en favor de la «concertación plural»
.
Lo mismo sucedió con la provincia de Neuquén, donde, incluso antes del encuentro con sello K de Vicente López, la Convención Provincial, traccionada por el intendente de la capital provincial, Horacio Quiroga, ya había resuelto por unanimidad adherir a la propuesta presidencial.

Estos posicionamientos, contrarios a la definición de la Convención de Rosario, podrían ser a la vez el puntapié inicial para que, desde la conducción nacional del partido, se le dé rienda suelta a la intervención de distritos considerados «en rebeldía » respecto a los lineamientos fijados a nivel nacional. Esta opción quedó sugerida en el documento de Rosario que, incluso, tras las deliberaciones, pareció profundizarse con la amenaza planteada por algunos dirigentes de impulsar la expulsión de radicales que militen en favor de la «concertación plural».

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