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21 de febrero 2010 - 22:31

Lifschitz baja los brazos ante inseguridad en Rosario

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Miguel Lifschitz
 
  • Santa Fe - Claudio Frutos, un platense de 37 años, encontró la muerte tempranamente en el Acceso Sur de Rosario. El 31 de enero, cuando manejaba su auto, recibió una pedrada que le destrozó el cráneo; 10 días después falleció. La trágica instantánea no hizo más que reavivar la honda preocupación de los vecinos por el descontrolado avance de la inseguridad en la ciudad, ante un intendente -Miguel Lifschitz-que no atina a encontrar la fórmula que le permita siquiera moderar el malhumor social.

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    El sangriento desenlace de Frutos forzó luego al jefe comunal a pedir la presencia de efectivos policiales provinciales y de Gendarmería, tanto en la avenida de la Circunvalación como en los accesos a Rosario.

    Ese paso a destiempo de Lifschitz no es novedoso, sin embargo, para los habitantes del estratégico enclave: la disconformidad con la política de seguridad llevada adelante por el intendente fue uno de los factores que llevó al socialismo a recibir un histórico cachetazo electoral el pasado 2 de agosto.

    Ese día, y en el marco de las internas abiertas, simultáneas y obligatorias desarrolladas en toda la provincia, Rosario -bastión socialista por excelencia-dio la sorpresa al convertirse el justicialismo en la fuerza más votada, relegando al oficialismo que a nivel provincial lidera el gobernador Hermes Binner.

    En aquella oportunidad, el intendente -quien comanda Rosario desde 2003- reconoció que se trató de «un llamado de atención». Sin embargo, al menos en materia de la lucha contra el delito -potestad de la provincia, pero que el municipio debe acompañarlos cambios serios derivados de una profunda autocrítica no parecen haber aflorado.

    «El problema más importante de Rosario es el de la inseguridad; a diferencia de lo que dicen el intendente y el gobernador -que hablan de sensación-, la inseguridad es en realidad muy profunda y la situación de violencia ha ido in crescendo», sostuvo el concejal reutemista Diego Giuliano.

    Las estadísticas que maneja el hombre encolumnado en Santa Fe Federal -sobre la base de información proporcionada por las ONG ligadas a la prevención del delito-muestran que en 2009 se registraron en Rosario más de 130 homicidios en situaciones de violencia o inseguridad urbana, lo que representa un índice de 13 crímenes anuales cada 100.000 habitantes.

    Según la Organización Panamericana de la Salud -recordó-, un indicador «aceptable» de criminalidad se ubica entre 0 y 5 homicidios anuales, mientras que si es de entre 5 y 8, el escenario es más delicado y, si supera los ocho crímenes por año cada 100 mil habitantes, la situación de inseguridad es grave y «epidémica».

    «Tras las elecciones, Lifschitz creó la Subsecretaría de Seguridad Pública, pero en el Presupuesto 2010 no hay ninguna partida dedicada específicamente a la inseguridad», remarcó Giuliano, además de sostener que si bien «la tarea de la seguridad les corresponde a la provincia, es importante que la municipalidad coopere, por caso, con nuevos destacamentos o instalando cámaras de video para prevenir el delito y no sólo para recaudar multas de tránsito».

    Con el mismo énfasis, el diputado provincial justicialista y secretario del partido en Rosario, Luis Rubeo, cuestionó que el intendente «se refugia diciendo que la inseguridad es un problema que debe atender el Gobierno provincial». Según Rubeo, «no se involucra en el tema» y con la excusa de que es la responsabilidad del gobernador, desde el municipio «no se invierte absolutamente nada».

    «Hay muchas cosas que Lifschitz podría hacer por la seguridad de Rosario, que es una ciudad muy grande, con muchos habitantes, que no puede no ocuparse de este flagelo a la espera del auxilio de la provincia. Se tendría que apuntar a la iluminación de las calles y a los accesos para que haya una mejor vinculación entre los barrios», enumeró el diputado. En esa línea, agregó que también se debería optimizar el servicio de transporte público «para que los usuarios no terminen convirtiéndose en rehenes de los delincuentes mientras esperan el colectivo en una esquina».

    La ciudad cuenta con la Guardia Urbana Municipal (GUM). «Es muy costosa y está formada por inspectores municipales desarmados, vestidos de policía y con una muy difusa función», consideró, por su parte, Giuliano, además de enfatizar que «en otras ciudades del país se fueron modificando».

    «Pedimos su disolución y transformarlo en un cuerpo de apoyo de la Policía de la provincia», agregó, además de reclamar la construcción de nuevos destacamentos policiales en los barrios de mayor vulnerabilidad y reforzar la presencia policial, entre otras medidas.

    En sintonía, el concejal radical Jorge Boasso propuso la incorporación de mil policías al patrullaje de los barrios más peligrosos y también cuestionó a la GUM. «Hoy son superinspectores que se dedican a secuestrar CD truchos pero que no tienen competencia para muchas otras cosas que preocupan a los vecinos de Rosario», remarcó.

    La inseguridad es, sin embargo, sólo parte de las problemáticas que aquejan a Rosario. Por caso, para Giuliano, «Rosario es una ciudad que crece a pesar de la gestión municipal, sobre la base de su enorme potencialidad empresaria y por encabezar una región muy importante en el país».

    El concejal reutemista advierte, entre otros puntos, sobre un «déficit de integración» de la ciudad, al «estar partida en una ciudad miseria y una ciudad desarrollada». «Hoy 45 por ciento de la ciudad no tiene los servicios públicos esenciales», grafica.

    Por su parte, Rubeo destacó el endeudamiento como el gran obstáculo al que se enfrenta Rosario. «La Intendencia no tiene la capacidad económica para afrontar este año: sin recursos propios, casi todas las obras que encara serán respaldadas con fondos nacionales», disparó el diputado y completó la lista de problemas con, entre otros puntos, el deterioro de la infraestructura de la ciudad y los elevados índices de precarización laboral.

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