«El incremento de la competitividad por precio y el contexto internacional favorable han impulsado un fuerte crecimiento en las economías provinciales basadas en los bienes primarios», apuntó la consultora. Chaco, La Pampa y Entre Ríos, donde la agricultura, la ganadería y la forestación juegan un rol central, mostraron aumentos respectivos de 11,1%, 10,2% y 10%, por encima de 9,2% nacional. Por otro lado, aquellas basadas en la exportación de productos industriales y con mayor capacidad de sustituir importaciones (Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Tucumán) presentaron un desarrollo similar al del país. Sus aparatos productivos, más complejos, se vieron beneficiados por el efecto proteccionista generado por la paridad cambiaria posconvertibilidad. Un tercer grupo, el de la región patagónica, donde los hidrocarburos dictan el ritmo de la actividad económica, se vio afectado por la distorsión de precios relativos y las retenciones contra ese sector. Presentan la performance menos interesante del país: Neuquén, 6,8%; Chubut, 6,4% y, en último lugar, Santa Cruz, 4%. Sin embargo, pese a las disímiles tasas de crecimiento, la desigual distribución del producto bruto entre las provincias no evidenció variaciones relevantes. Buenos Aires y la Capital Federal representan 57,8% de la economía del país y, junto con los otros tres distritos más grandes, Santa Fe (7,7%), Córdoba (7,4%) y Mendoza (4,4%), producen 77,5% de los bienes y servicios. El informe también destaca la contribución al crecimiento del PBI de los distintos sectores productivos. El principal aporte vino de parte del rubro transporte y comunicaciones, con 1,5 punto porcentual (de 9,2% de aumento general), seguido por la industria y el comercio, que aportaron 1,38 punto cada uno.
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