El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los primeros treinta días de gestión de los nuevos gobernadores tuvieron un punto en común. Todos parecen haber coincidido en la frenética necesidad de poner a punto sectores clave de la administración en un contexto inusual signado por las fiestas de fin de año y el letargo del receso de verano. El cambio de ritmo se potencia en el caso de los cambios radicales de signo gobernante, como Tierra del Fuego, (donde ahora manda el Ari), o en Chaco, donde el justicialista Jorge Capitanich intenta revertir el ocaso de la administración radical. También es emblemático el escenario mendocino, copado ahora por el peronista Celso Jaque, que sacudió la arena política local al derrotar en las elecciones al candidato de la Concertación gobernante. También están Salta, donde sorprendió el ex romerista y ahora kirchnerista Juan Manuel Urtubey, o Santa Fe, donde el socialista Hermes Binner terminó con la histórica hegemonía justicialista. En otros puntos la continuidad de gestión parecería haber permitido encarar el recambio con una mayor distensión, aun en aquellos casos donde hubo enroque de gobernante pero no de sello, como puede ser Jujuy. Allí, el vicegobernador Walter Barrionuevo ascendió un escalón y reemplazó a Eduardo Fellner, quien ahora se desempeña como presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. Mayúscula diferencia hubo, en cambio, en la provincia de Buenos Aires, marcada a fuego por su simbiosis con la Casa Rosada. Los últimos días de Felipe Solá estuvieron agrietados por una transición plagada de polémica por la herencia de déficit que recibió la administración entrante de Daniel Scioli. Gestos de identificación sobraron después del 10 de diciembre: el ex vicepresidente salió rápido a echar por tierra la antipática ley del impuesto a la riqueza, luego de que un fallo judicial le diera pista a su intento de borrar cualquier cobro compulsivo que pudiera impactar en el sector con mayor capacidad contributiva.
También en este territorio hubo tiempo de sobra para que el fiscal en uso de licencia Carlos Stornelli saliera de diferenciarse de su antecesor en materia de Seguridad, León Arslanian. Con contundencia, por ejemplo, Stornelli remarcó la necesidad de volver a instrumentar la figura de un uniformado como virtual jefe policial, en lugar de la presencia de un civil que había implementado el ministro de Solá. No faltaron tampoco en varias provincias los cortocircuitos internos y los cimbronazos partidarios. Algo así como la situación que vivió el chaqueño Capitanich con el plantón que le hicieron tres de sus funcionarios. Fuera de los gestos hubo, en casi todos los recambios de gobierno, señales claras de acercamiento con la Casa Rosada para aceitar, fundamentalmente, el envío de fondos en un año complicado por el déficit imperante y la presión salarial de los gremios que, se sabe de antemano, será moneda corriente. Repasando algunas de las primeras señales que llegaron del interior se pueden mencionar: c La avanzada en bloque de las provincias hidrocarburíferas para que el gobierno nacional instrumente un mecanismo de cobro de retenciones a las petroleras que no perjudique los ingresos que los distritos reciben en concepto de regalías. c El constante movimiento de opciones surgido en sintonía con la crisis de energía que obligó a los gobernadores -nuevos o viejos- a contener una situación de emergencia. c También se notó, en aquellos distritos donde hubo cambio de signo, un profundo esfuerzo en pos de revisar y fiscalizar toda la gestión anterior, que en otros casos también se transformó en la decisión de terminar con los denominados empleados «ñoquis» y con los contratos políticos. c Más riguroso fue el criterio de encarar con los gremios docentes una rápida negociación en pos de garantizar el inicio del ciclo lectivo 2008 en tiempo y forma, después de 2007 signado por dramáticos escenarios de huelgas y conflictos. c Otro tema que desveló a los nuevos mandatarios fue la revisión de los proyectos de presupuesto elaborados por sus antecesores. En el caso de Buenos Aires la ley enviada por Solá sufrió importantes cambios en el destino original de las partidas. Igual tratamiento tuvo el gasto mendocino, que este fin de semana logró ser aprobado por ambas cámaras, en paralelo con la Ley de Emergencia en Seguridad Pública, mediante la cual el gobierno de Jaque tendrá libertad para reorientar partidas tendientes a solucionar la parálisis en materia de inversión en seguridad e infraestructura. c Finalmente, la agenda de este primer mes sumó importantes anuncios de obra pública especialmente en Entre Ríos y Córdoba, como motor de arranque de las nuevas gestiones. Treinta días agitados para unos y un poco más relajado para otros (sobre todo, lo reelecto). Treinta días de expectativa nacional por la asunción de Cristina de Kirchner. Habrá que ver cuál es el balance global que surja de los 100 primeros días, ese lapso en el que todos parecen coincidir: «Lo que no se hace en este tiempo, no se hace más».
Dejá tu comentario