Catamarca - «Soy capaz de viajar a Buenos Aires y encadenarme con tal de que lleguen los recursos a la provincia». La prueba de fe corrió por cuenta de la diputada provincial justicialista Liliana Barrionuevo, frente a las millonarias deudas con las que la Casa Rosada castiga al radical Eduardo Brizuela del Moral por haber roto su alianza con el kirchnerismo. Sin embargo, nada parece augurar que la Presidente termine conmovida por el planteo de la hermana del titular de la CGT disidente, el dirigente gastronómico Luis Barrionuevo. «Cristina Kirchner es una mala copia de Isabel Perón», había disparado por caso en junio pasado la verborrágica legisladora. «Hoy por hoy, el kirchnerismo hizo desaparecer los partidos políticos y muchos fueron tentados por la chequera, pero yo tengo puesta la camiseta de Catamarca más allá de mi ideología», insistió en las últimas horas. Mientras tanto, Brizuela del Moral no encuentra respuestas a sus reclamos por las millonarias moras de fondos en materia de obra pública y asistencia social, entre otros ítems. El mandatario terminó su alianza electoral con el Frente para la Victoria a principios de año, aunque de esa fuerza le sobrevive su vicegobernadora, Lucía Corpacci, con quien sostiene crecientes cortocircuitos, que no tienen nada que envidiarles a los que distancian a la Presidente de su vice, el radical Julio Cobos.
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