Maza fue recibido por Fernández, a quien le entregó el reclamo por escrito y apoyado por casi todos los intendentes riojanos. El conflicto en La Rioja surgió a partir de las diferencias internas entre Maza y su vicegobernador, quien aspira a sucederlo y promueve una Asamblea Constituyente para derogar de la carta magna provincial la reelección indefinida. El conflicto desatado en La Rioja no es un hecho menor para el gobierno luego del revés electoral sufrido en Misiones, donde se votó contra la reelección de Carlos Rovira. Tras el encuentro, Fernández relativizó la idea de intervenir el Poder Legislativo riojano: «Veremos», dijo al ser consultado sobre esa posibilidad, pero dejó en claro al recibir a Maza que el gobierno nacional respaldará la gestión del gobernador frente a la pelea con su vice. De inmediato aclaró que el gobierno nacional «aspira a que los problemas provinciales se resuelvan en las provincias» y consideró que es «muy pronto» para que la Nación tome una decisión inmediata sobre el pedido de intervención a la Cámara. El jefe de los ministros expresó que «el conflicto político de La Rioja es objeto de preocupación del gobierno nacional» y que todos «deben colaborar y ayudar al orden institucional de la provincia». A propósito, Fernández apuntó: «La decisión popular eligió a Maza para gobernar y nosotros lo estamos ayudando». «Ya les he planteado hace varios meses (a los legisladores), que actúen con sensatez y responsabilidad», agregó. Mientras tanto, el director nacional electoral, Alejandro Tullio, desembarcó en la provincia y avaló la consulta popular convocada por Maza para discutir la eliminación de la ley de lemas y la reestructuración de la conformación actual de la Legislatura local. «Es políticamente vinculante e ir a votar es obligatorio», remarcó Tullio y rechazó la creación de un instituto paralelo a la Justicia Electoral, tal como lo propone el bederismo.
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