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20 de noviembre 2007 - 00:00

Negocia Nación salida a la crisis del gas envasado

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Fueron retomadas ayer en el Ministerio de Trabajo de la Nación las negociaciones entre la Federación Argentina Sindical del Petróleo y Gas Privados (FASPyGP) y los empresarios del sector para intentar destrabar el conflicto que afecta la distribución de garrafas en todo el país. Sin embargo, hasta anoche no habían llegado a un acuerdo para que se normalice la distribución del suministro. La medida de fuerza afecta a 16 millones de usuarios que utilizan gas envasado en gran parte del país, especialmente en el NOA y el NEA, donde cerca de 4 millones de consumidores tienen ya una carencia total del servicio.
Alberto Roberti, titular del gremio, aseguró que la cartera laboral intimó al sector empresario a presentar una oferta concreta de incremento salarial. Además, señaló que Carlos Tomada les advirtió a los empresarios que «si no realizan una propuesta de aumento, laudará en favor de los trabajadores». «El ministro tiene directivas expresas del presidente Néstor Kirchner de resolver este conflicto», sostuvo el gremialista.
Al frente de las negociaciones en la sede laboral se instalaron el ministro de Trabajo Tomada, y el director de Relaciones Laborales de la Nación, Jorge Schuster. «Nunca hubo cuarto intermedio», aseguraron anoche fuentes de esa cartera, en referencia a versiones en ese sentido que circularon por la tarde.
Los trabajadores del sector vienen realizando un paro de actividades en todo país desde hace casi dos semanas y aún no lograron alcanzar un acuerdo con los empresarios.
El paro provocó desabastecimiento de garrafas de 10, 20 y 45 kilogramos en distintos puntos del Gran Buenos Aires y todas las provincias del Norte. El paro por tiempo indeterminado se inició el último miércoles, y alcanza en mayor medida a Corrientes, Misiones, Chaco, Catamarca, Formosa, Entre Ríos, Santa Fe, Salta y La Rioja. El total de consumidores más complicados por esta medida de fuerza asciende a 4 millones en el norte del país.
El reclamo de la FASPyGP consiste en un aumento de 600 pesos al básico. En la región norte, éste equivale a 1.400 pesos y se pretende una suba superior a los 3 mil pesos. En tanto, el sindicato que agrupa a los trabajadores del rubro en el NEA (Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa), no sólo reclama aumento salarial, sino que solicita que 300 personas que se dedican al envasamiento y distribución del gas que se encuentran en el gremio de Empleados de Comercio sean trasladadas a su órbita. Los empresarios ya avizoran pérdidas importantes por esta medida de fuerza.

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 Convenio

Asimismo, hay otra arista a tener en cuenta. Los díscolos del gas exigen el cumplimiento de un convenio que llevó adelante el Ministerio de Trabajo de la Nación con las petroleras, que consiste en un aumento de 600 pesos mensuales para los empleados enrolados en el denominado Bloque Patagónico, liderado por Guillermo Pereyra. En toda la Patagonia, los trabajadores petroleros no se sumaron a la medida de fuerza, pero deben enfrentar piquetes y bloqueos en las plantas de almacenamiento y distribución, que impiden la salida de camiones con garrafas y tanques, a no ser que sean destinados a hospitales, sanatorios y escuelas.
«Están persiguiendo una cuestión tarifaria y nos tienen de rehenes a todos, a los trabajadores, al pueblo y posiblemente al gobierno», dijeron los sindicalistas poco antes de ingresar al encuentro el mediodía de ayer.
Sobre esta situación, el gerente de la Cámara Argentina de Distribuidores de Gas Licuado, Osvaldo Spanu, advirtió que hay unos 16 millones de usuarios de garrafas que podrían sufrir las consecuencias de la medida de fuerza. «Hoy (ayer) no tenemos producto para distribuir y se agotaron los stocks, por lo que la distribución está colapsando», dijo.
Por otra parte, los usuarios del suministro ya comienzan a sufrir abusos y especulaciones por la escasez. En varios puntos del país se venden garrafas en hasta $ 45, cuando el precio máximo establecido es
$ 23. Asimismo, entre los consumidores también comenzó a preocupar la posibilidad de que, para soportar el incremento salarial en caso de aceptarlo, los empresarios aumenten oficialmente el precio de la garrafa hogareña, que podría elevarse hasta $ 35 en todo el país, según se especula.
En este marco, varios gobiernos de las provincias de la región norte intentaron realizar contactos con el gobierno nacional para restablecer el suministro de gas envasado que está generando problemas en hospitales, escuelas, geriátricos y locales comerciales.
En tanto, el titular de la Asociación de Defensa de los Derechos de Usuarios y Consumidores, Osvaldo Bassano, afirmó que la escasez de garrafas alcanza en el interior y en el Gran Buenos Aires niveles «catastróficos» y pidió a las autoridades nacionales que se «garantice» la provisión de este fluido.
Asimismo, diagnosticó: «Llegan noticias que son catastróficas, ya que por una garrafa de diez kilogramos se paga un valor de hasta sesenta pesos».

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