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La suba de impuestos se extiende a un número cada vez mayor de distritos del país, abarcando a las principales ciudades y a algunas provincias. Con alzas de hasta 100% que ya se aplican, las comunas bonaerenses fueron precursoras de un proceso que también incluye a intendencias de Mendoza y La Pampa. La Ciudad de Buenos Aires también se anota en la lista, con el polémico incremento que llega a superar 250%. A su vez, a la «actualización» -como la denominan sus impulsores- de la tasa de alumbrado, barrido y limpieza (ABL) se suman aumentos en tarifas de servicios públicos y transportes en la gran mayoría de ciudades argentinas. En materia provincial, los gobernadores optaron por la cautela y, más allá del énfasis que ponen sobre los planes de recaudación, no se han anunciado subas. Son excepción Río Negro, donde aumentó el Inmobiliario, con controvertidos incrementos que llegaron a 1.000% en Bariloche; y Tierra del Fuego, distrito envuelto en una grave crisis económica, en el cual el gobierno del ARI, liderado por Fabiana Ríos, analiza hacer crecer la carga impositiva. Tanto en comunas como en provincias, la suba se justifica a causa de la presión que ejerce el fuerte aumento del gasto público (principalmente en el ítem «personal») sobre ingresos que ya no evolucionan al mismo paso que en años anteriores. En el universo municipal, los últimos casos de aumento de ABL se observaron en Mendoza. La capital provincial, Godoy Cruz, Luján, Junín y Tunuyán se inscriben en el movimiento, argumentando que, de otro modo, no podrían prestar servicios con calidad.
El radical Víctor Fayad, intendente de la ciudad de Mendoza, explicó que desde 1991 las tasas sólo crecieron 41% contra 120% del costo de vida, según indicó a «Diario Uno». Este distrito cerró 2007 con un déficit de $ 8 millones. Ahora, la suba llegará a 30%. En Luján, Junín, Tunuyán y Godoy Cruz la suba será de 25% promedio. Se agrega el caso del municipio pampeano de Lonquimay, donde los ciudadanos comenzarán en breve a recibir boletas de tasas con una suba de 60%. Antes de comenzar 2008, las comunas bonaerenses habían activado masivas subas de impuestos, con incrementos de hasta 100%. Ituzaingó, Morón, Escobar, San Miguel, Lanús y Pinamar fueron precursores. San Vicente, Florencio Varela y La Matanza analizan seriamente la posibilidad. El aumento de impuestos se lanza masivamente en municipios de todo el país una vez superadas las cruciales elecciones del 28 de octubre. Tras varios años de congelamiento, los intendentes debieron esperar para activar las subas por expreso pedido del ex presidente Néstor Kirchner, que bajó línea a partir de principios de 2006 para -argumentó entonces- evitar un nocivo efecto sobre la inflación. La carrera electoral también controló los poco populares incrementos -que igualmente se activaron en comunas de Buenos Aires-. El crecimiento del costo de las tasas se da en un contexto de fuerte carga impositiva, dentro del cual las ciudades de Concordia (Entre Ríos), San Miguel de Tucumán y Posadas (Misiones) albergan a los contribuyentes con la mayor presión tributaria del país, según un trabajo del IERAL. El informe indica que en dichos distritos se paga, sobre el total de ventas brutas, una carga de 3,3%, 3,16% y 3,06%, respectivamente.
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