Esa notoria caída en las ventas y patentamientos se notó en la recaudación. Mientras la facturación promedio anual por impuestos al automotor de los últimos años superaba los 24 millones de pesos, en 2002 alcanzó sólo 14,9 millones, incluyendo los ingresos por moratoria. De esta manera, la recaudación fiscal continuó cayendo, una tendencia que ya se había registrado en 2001. En aquel año se patentaron sólo 2.660 vehículos, una cifra muy lejana a las 7.200 unidades de tres años antes. Durante 2002 sólo hubo 1.108 patentamientos, una de las cifras más bajas de los últimos 30 años.
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