5 de septiembre 2005 - 00:00

Pérdidas millonarias por un paro petrolero

La medida de fuerza ha paralizado la producción de los yacimientos petroleros ubicados en Cañadón Seco, Pico Truncado y Las Heras, y se calculan pérdida para el país por alrededor de $1,8 millón diarios, en concepto de regalías petroleras que no serán cobradas.La gravedad del conflicto se da además debido a que a las plantas tomadas llega no sólo el petróleo que extrae Repsol YPF, sino también el de todas las empresas que operan allí, por lo cual son consideradas «estratégicas».
Pese al llamado ya hecho desde la cartera laboral nacional, a cargo de Carlos Tomada, trascendió también durante este fin de semana que de no levantarse la toma de las plantas, los empresarios petroleros no estarían dispuestos a asistirían a la reunión convocada para hoy.
El conflicto se mantiene pese a que Repsol formulara la semana pasada la denuncia de ocupación de las plantas ante la Justicia, que quedó en manos de la jueza Graciela Esther Ruata de Leone y del juez Marcelo Bailaque, quienes aún no han ordenado el desalojo a la espera del resultado de la reunión en Trabajo. Aún así, ya hubo un pedido de la justicia para que se desaloje el establecimiento de Cañadón Seco, pero esta orden no fue puesta en práctica.
Los ocupantes de las plantas pertenecen al Sindicato de Petroleros Privados y exigen un aumento de salarios de 30 a 40 por ciento. La protesta tiene por objetivo conseguir la inclusión de todos los empleados del norte de la provincia en la llamada Zona 1, una categoría que las empresas petroleras pagan a los trabajadores en el sur de Santa Cruz y que representa una suma aproximada de $800 para cada trabajador.
Piden los trabajadores petroleros que unos $260 que perciben actualmente «a cuenta de la firma de un futuro convenio colectivo», sumado a los tickets canasta, sean incorporados a los básicos como Zona 1.
En pie de guerra, el secretario general del Sindicato de Petroleros y Gas Privado,
Héctor Segovia, afirmó que «el reclamo seguirá hasta las últimas consecuencias», y aseguró que «Repsol-YPF entorpeció las gestiones que estábamos llevando adelante porque comenzó a intimar a los compañeros con telegramas para que se presenten a trabajar y con intenciones de despido».

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