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La Ley 25.864 establece la obligatoriedad de un «ciclo lectivo anual mínimo de 180 días efectivos de clase» para los establecimientos educativos de todo el país. Ante un eventual incumplimiento, ordena que «las autoridades educativas deberán adoptar las medidas necesarias a fin de compensar los días de clase pedidos». No obstante, el calendario de este año estuvo signado por una gran cantidad de paros docentes que impidieron que más de una decena de provincias cumplan con este mínimo establecido. Neuquén y Santa Cruz son los distritos que mostraron los problemas más graves, con 53 y 45 días perdidos, respectivamente. En este marco, un gran despliegue de estrategias para cumplir con la ley se observó en los planteos de las provincias ante el Consejo Federal de Educación (CFE). El secretario general del CFE, Domingo de Cara, le describió a este diario el escenario que se planteó en la última reunión. «Hay varias provincias que han tenido paros durante el año, y están en una situación muy complicada por la cantidad de días que perdieron, como es el caso de Neuquén y Santa Cruz», dijo.
Un relevamiento muestra que, por caso, Catamarca perdió 25 días, Corrientes 20, Neuquén 53, Salta 25, Santa Cruz 45, Chaco 32 y Entre Ríos 16. En tanto, varias otras han perdido entre 1 y 5 días, como Formosa, Mendoza, La Pampa, San Juan y Santa Fe. En todos estos casos se debió a medidas de fuerza, aunque también hubo otros motivos que impidieron cumplir la ley, como problemas edilicios o climáticos, aunque no fue el caso emblemático de 2007. Las dificultades para recuperar el tiempo perdido son muchas. Algunas provincias plantearon comenzar el ciclo lectivo del próximo año antes de lo establecido, como es el caso de Santa Cruz, Chaco, Catamarca y Corrientes, aunque esa medida no fue aún confirmada. Otra alternativa fue incrementar media hora diaria de clase durante algunas semanas en este segundo semestre que pasó. «Esto fue lo que se resolvió frente a los paros que se dieron en la primera mitad del año», apuntó De Cara. Sin embargo, precavidas, varias provincias habían previsto sus calendarios con más de 180 días. Por este motivo, a pesar de las inactividades por conflictos gremiales, estarían en el límite de 180 días efectivos de clase. «Es que siempre aspiramos a incrementar las horas de aprendizaje. Esos 180 días se plantean como un mínimo, no para prever días de paro; lo importante es que los chicos estén más tiempo en las aulas. Hay países que tienen 200 días, y no es que tengan mejores condiciones», explicó De Cara. En otro de los casos, en tanto, se hace una selección de los contenidos. Veamos algunas preocupantes postales: c Llamativo es el caso de Tierra del Fuego, donde los propios padres asumieron la responsabilidad de enseñar temas escolares a sus hijos, a medida que iba creciendo la preocupación por el retraso en el aprendizaje a partir de la ausencia de los chicos en las aulas. c La muerte del docente Carlos Fuentealba en Neuquén, en abril de este año, llevó a una intensificación de las medidas de fuerza del gremio docente, que terminó siendo el distrito que más lejos estuvo de cumplir con los 180 días, con 53 jornadas sin actividad. El año pasado, los alumnos neuquinos perdieron 21 días, y en 2005, 24. Este conflicto derivó en el único paro nacional de este año, convocado por CTERA. El año pasado no hubo ninguna medida de ese nivel. c También Santa Cruz, que tuvo un importante conflicto docente, es otro caso paradigmático, en contraste con los dos últimos años en los que no había perdido ningún día de clase. En 2006, sólo seis provincias no alcanzaron el umbral de 180 días de clases, y se revirtió la tendencia de 2005, cuando 16 distritos no habían logrado alcanzar la meta prevista por ley. «Los ministros entendemos que hay una cultura del paro, que la manera de resolver un conflicto, para obtener una respuesta a una demanda, se inclina por el paro, antes de buscar otra forma de acuerdo para no dejar a los alumnos sin clase», reflexionó De Cara. Por otra parte, el funcionario se mostró inquieto con la postura de los gremios docentes, al explicar la política educativa de esta gestión. «A partir de la Ley de Financiamiento Educativo hay una inversión creciente destinada a mejorar los salarios. Tiene una vigencia por cinco años para llegar a 16% del PBI. Esto está anticipando que va a haber más recursos para la educación. Los gobiernos están incrementando los salarios, con lo cual los gremios tendrían que responder con una menor cantidad de medidas de fuerza. Tenemos que seguir trabajando la convocatoria al sector gremial y buscar una forma de acuerdo que evite la pérdida de días de clase», dijo. Asimismo, anticipó: «A través del convenio marco, las provincias, los cinco gremios con representación nacional, el Ministerio de Trabajo y nosotros vamos a trabajar para formar condiciones comunes, de calendarios y salarios», afirmó. «El mismo Estado está trabajando para encontrar la manera de asegurar una buena remuneración en todo el país, con condiciones laborales dignas. Si ese espacio está creado, esperamos también de parte de ellos una actitud de participación y de búsqueda de soluciones que no pase por la pérdida de días de clase», agregó.
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