La pelea de la Iglesia Católica con el gobierno de Néstor Kirchner se expandió ayer al Congreso de la Nación, donde los principales referentes opositores de la Cámara baja recibieron al frente político liderado por el obispo saliente de Iguazú, Joaquín Piña.
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El jefe del peronismo lavagnista, Jorge Sarghini; el titular de la bancada de la UCR, Fernando Chironi; el líder de los legisladores del ARI, Eduardo Macaluse; el economista de la CTA, Claudio Lozano, y la ex diputada Margarita Stolbizer asistieron a una improvisada conferencia del Frente Unidos por la Dignidad de Misiones (FUD), que se opone a la reforma constitucional convocada por el gobernador kirchnerista Carlos Rovira.
El FUD denunció que «podría haber fraude» en los comicios del 29 de octubre y advirtió que en caso de que se apruebe la «reelección indefinida» del gobernador, se corre el riesgo de que se instaure «un feudo provincial».
El vocero de Piña, Claudio Salvador, reveló telefónicamente que Adolfo Pérez Esquivel está gestionando la presencia de veedores extranjeros en los comicios de Misiones, en los cuales se definirán los nombres de los convencionales constituyentes que tendrán la misión de reformar la carta magna local. Desde Puerto Iguazú se informó que Piña intentará minimizar lo más posible la nacionalización de la pelea entre el gobierno y la Iglesia, y que por eso descartan plenamente que el cardenal Jorge Bergoglio o cualquier integrante del Episcopado visite Puerto Iguazú en el tramo final de la campaña.
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