Tres gobernadores de distinto signo político -dos de ellos, de corte opositor- coincidieron en las últimas semanas en pedir públicamente que se debata en forma urgente una nueva Ley de Coparticipación Federal de Impuestos, una de las grandes asignaturas pendientes en materia de la relación Nación-provincias.
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Con distintas pretensiones de fondo, elevaron ese reclamo el neuquino Jorge Sobisch (Movimiento Popular Neuquino), el chaqueño Roy Nikisch (UCR) y el justicialista Felipe Solá (Buenos Aires).
No escapa a ninguno de ellos que se trata de una difícil discusión en la que chocan duras posiciones encontradas, en lo que respecta tanto a las tajadas a recibir por Nación y por las provincias, como a los índices para tener en cuenta para distribuir los recursos entre los gobernadores.
Hasta el momento, todos los intentos de discusión de una nueva ley a nivel nacional hicieron agua, pese a las presiones en ese sentido desplegadas en los últimos años por el Fondo Monetario Internacional.
En este marco, Sobisch, un presidenciable 2007, le reclamó a principios de setiembre a Néstor Kirchner que convoque en forma «urgente» a una reunión de gobernadores para tratar el espinoso tema del reparto de tributos coparticipables a las provincias.
En esa oportunidad (un encuentro en el que el neuquino obtuvo el aval nacional para emitir un bono por u$s 250 millones), Sobisch además advirtió que la falta de una solución a la demanda de un mayor presupuesto para el pago de aumentos reclamados por los gremios estatales en cada provincia terminará en una «crisis social».
Por su parte, el chaqueño Nikisch hizo público a fin del mes pasado un documento por el cual también reclamó al gobierno nacional el debate de una nueva ley.
Según el mandatario, desde 1992 hasta agosto de 2006 los gobiernos del interior resignaron $ 99.972 millones en beneficio de Nación, producto de sucesivos pactos fiscales que obligaron a las provincias a ceder recursos. «¿Quién financia a quién?», se preguntó, en referencia a las eternas negociaciones entre el Palacio de Hacienda nacional y los ministros de Economía locales para reprogramar sus deudas.
Nikisch reclamó que Kirchner aproveche «la oportunidad histórica de reparar el daño infligido a las provincias en los últimos 15 años -fundamentalmente a las más postergadas-, restableciendo en su totalidad el consenso de 1988 plasmado en la Ley 23.548 de Coparticipación Federal de Impuestos, hasta que se den las condiciones que permitan cumplir con el mandato constitucional y se consiga reformar el sistema fiscal federal».
Postura
De esta forma, el gobernador ratificó su postura crítica frente a Nación. Se trata del único mandatario radical en no verse seducido por la concertación blandida desde la Casa Rosada.
El bonaerense Solá, en tanto, volvió a insistir semanas atrás con la necesidad de discutir un nuevo reparto.
En el marco del complicado escenario que atraviesan las arcas locales -se prevé que cerrarán este año con un déficit de entre $ 700 y 1.000 millones-, el mandatario aseguró que se mantiene en vigencia la «discusión teórica» sobre la coparticipación.
Para Solá, la tajada que recibe su distrito es «injusta». Según el ministro de Economía bonaerense, Gerardo Otero, mientras la provincia hace un aporte al PBI del orden de 35% y su población asciende a 38% del total del país, hoy recibe sólo 21% de Coparticipación Federal y 6,2% del total de ingresos nacionales, contra más de 10% que percibía hace 10 años.
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