Santa Cruz - Empresas contratadas por YPF le elevarán hoy formalmente al Gobierno de Daniel Peralta su preocupación por el grave impacto del paro de trabajadores petroleros iniciado el pasado jueves, que derivó en yacimientos desatendidos y en la obligada necesidad de reducir el bombeo de crudo al mínimo ante el temor de que se desborden los tanques.
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Los enviados de las pymes y de las UTES mantendrán por la mañana un encuentro -convocado de urgencia- con el ministro de Gobierno y el secretario de Trabajo de la provincia, Carlos Barreto y Raúl Santibáñez.
Dada la seriedad del escenario, intervinieron legisladores locales para forzar la reunión. Allí los empresarios advertirán a los funcionarios que la huelga -en reclamo de plus por viandas, entre otros puntos- perjudica a los equipos y al abastecimiento de crudo, y pedirán que los reciba el propio gobernador.
En este contexto y en medio de la dura puja entre la Corte Suprema y la Casa Rosada por la incumplida orden de reponer al ex procurador Eduardo Sosa, el Gobierno de Santa Cruz festejó ayer la prometida presencia del bonaerense Daniel Scioli y de un ramillete de mandatarios justicialistas para realzar el acto del próximo viernes en Río Gallegos, pergeñado por Néstor Kirchner para «defender» la institucionalidad de la provincia.
Sin embargo, la algarabía se ve amenazada por la protesta de trabajadores del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Santa Cruz que comanda Héctor Segovia. Pero el clima podría enrarecerse aún más si quienes responden al petrolero Marcelo Turchetti -escindido de Segovia y alineado con Francisco de Narváez- concretan la aspiración de desplegar en las próximas horas piquetes sobre la Ruta Nacional 3, en Caleta Olivia, y en el acceso a Río Gallegos, lo que entorpecería la circulación de militantes con final riesgoso.
«Está confirmada la presencia de Daniel Scioli y de otros tantos gobernadores de diferentes provincias que apoyarán la postura de Santa Cruz; no va a tener consignas en contra de la Corte, sino a favor del federalismo», sostuvo ayer, por de pronto, el jefe de Gabinete de Daniel Peralta, Pablo González.
En sintonía, otros gobernadores se aprestan a retocar de apuro las actividades previstas para no dejar en soledad al titular del PJ nacional. Se trata de un juego de fuerzas que tiene como destinatarios directos al alto tribunal -que demandó penalmente a Peralta- y a los dirigentes opositores que impulsan en el Congreso Nacional algún grado de intervención o injerencia sobre el distrito para asegurar el retorno de Sosa al cargo, tras ser desplazado en 1995 por el entonces gobernador Néstor Kirchner.
Según pudo saber este diario, entre quienes acompañarán a Kirchner y a Peralta en el acto de las 19 en el gimnasio del Boxing Club se encuentran, además de Scioli, el riojano Luis Beder Herrera y, muy probablemente, el sanjuanino José Luis Gioja (aunque con un viaje institucional a Washington pisándoles los talones). También asistirá un collar de senadores y diputados nacionales alineados con el kirchnerismo.
No será de la partida, en cambio, Cristina de Kirchner, inmersa en su viaje a Alemania.
Si bien se había especulado inicialmente con un potencial lanzamiento de Peralta para su reelección, el mandatario descartó en las últimas horas esa posibilidad.
Lo que sí confirmó es que el FpV confía en desplegar el viernes un acto multitudinario, superior al que recibió meses atrás a Néstor Kirchner, quien llevaba casi tres años sin pisar Río Gallegos luego de que el ex funcionario K Daniel Varizat atropellara a una veintena de docentes en inmediaciones precisamente del Boxing Club, donde se desarrollaba un acto del FpV.
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