Santa Cruz - Sopla viento en contra en la provincia para dos empresarios kirchneristas por excelencia, Sergio Gotti -socio de Lázaro Báez- y Cristóbal López, no en materia de sus aceitadas relaciones con Néstor Kirchner -que les permitió concretar jugosos negocios dentro y fuera del distrito natal del ex presidente- sino por rebeliones de trabajadores que les estallan en sus empresas. En las últimas horas, los obreros de la firma Gotti SA iniciaron una medida de fuerza en reclamo de la reincorporación de trabajadores despedidos y del pago de la última quincena, que -dicen- se adeuda. La protesta paralizó la construcción de viviendas en el barrio 216 Viviendas y tareas de pavimentación, aunque en ninguno de los casos se trata de programas nacionales. Este escenario se suma a la embestida que sufre desde hace varias semanas el multiempresario López -quien ya trajinó en el conflicto del casino porteño-, en este caso por la protesta de trabajadores despedidos de la petrolera Oil M&S, que incluyó paro de actividades y piquetes en Cañadón Seco. No obstante, el dictado de una conciliación obligatoria enfrió algo los ánimos. Argumento El planteo, en el caso de la empresa Gotti, apunta además a cambios en materia de condiciones de higiene y seguridad, en medio de quejas contra los oídos sordos que parece mostrar la filial local de la UOCRA. El escenario se enrareció aun más, de la mano de una denuncia ante la Comisaría 2ª de Río Gallegos concretada por el vocero de los trabajadores, Juan Velázquez, por supuestas amenazas telefónicas que dijo haber recibido de parte de Gotti. Ayer, los dirigentes negociaban una salida al conflicto con el gobierno del justicialista Daniel Peralta, en conversaciones encaradas por la Subsecretaría de Trabajo provincial. Allegados al mandatario le dijeron anoche a este diario que la provincia les propuso «a los 25 o 30 trabajadores» trasladarlos momentáneamente a otras obras, «a la espera de que los empresarios puedan ponerse al día» con las deudas. «No es una deuda del gobierno provincial; es de la empresa, que no paga a los trabajadores la última quincena», enfatizaron además las fuentes respecto de los dichos de los trabajadores, que denunciaron que la provincia no cumplió con la promesa de pagar un subsidio de 500 pesos a los obreros. Se trata de una asistencia especial -una suerte de subsidio por desempleo- que fuera ofrecida meses atrás por Peralta, en caso de que por eventuales crisis quedara paralizada buena parte de las obras. Sin embargo, en los últimos meses la medida no se aplicó porque -aclararon desde el gobierno- «no fue necesario». «La empresa especula con el pago de las certificaciones de obra por parte de la provincia para pagarles a los trabajadores», se quejó otra voz desde el entorno de Peralta, aunque los obreros dicen que Gotti argumenta que no tiene nuevas obras para emplear a los despedidos, además de alegar supuestas deudas del gobierno provincial.
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