El gobernador Juan Schiaretti y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, sellaron una paz provisoria que les permitirá, a uno y a otro, capitalizar resultados y gestos acordes con las necesidades propias. En concreto, luego del distanciamiento derivado del conflicto con el campo, el gobierno nacional y el de Córdoba pusieron fin al divorcio político y ayer hubo garantías mutuas de convivencia. El cordobés le aseguró a Randazzo que los legisladores nacionales del oficialismo cordobés acompañarán de ahora en más en el Congreso nacional todos los proyectos que hagan al interés del gobierno. Pero esa concesión fue negociada: a cambio, el ministro del Interior le aseguró a Schiaretti el envío de una gran parte de la deuda por $ 1.700 millones que el Estado mantiene con la Caja de Jubilaciones de Córdoba; además de haber aceitado el giro de los fondos comprometidos en el Programa de Asistencia Financiera Nacional. «La negociación entre la Secretaría de Previsión Social de Córdoba y la ANSeS están bien encaminadas», reconoció el gobernador al tiempo que resaltó que «la Nación comprometió su aval para las licitaciones de un tramo de la circunvalación y de los gasoductos troncales que se convocaron la semana pasada». Schiaretti llegó a las 10.45 a la Casa Rosada y tras la reunión con Randazzo -a la que también se sumó después el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri- participó del acto por el Día de la Industria, en el que la presidente, Cristina de Kirchner, anunció el pago de la deuda con el Club de París. El dueño de casa fue el funcionario encargado de «enfrentar» al gobierno provincial con una dura posición frente a los reclamos por las deudas impagas que el Estado federal mantiene con Córdoba, sobre todo en el sistema de jubilaciones. Randazzo apuntaba, ante cámaras de TV sin repreguntas, a la administración cordobesa como responsable del déficit previsional, mientras que los mediterráneos mostraban las auditorías firmadas por los funcionarios de la propia ANSeS que contradecían al bonaerense. Sin embargo desde hace unas semanas hay una paz, desconfiada, pero paz al fin. En tanto, el desembarco de Schiaretti en Buenos Aires mostrándose cercano al gobierno nacional contrastó con los actos que la oposición cordobesa -liderada por el ex intendente y derrotado candidato a gobernador, Luis Juez- organizó ayer para recordar el primer aniversario de la polémica elección en la que abundaron las denuncias de fraude.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario