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9 de marzo 2011 - 22:14

Se agrava falta de mano de obra para las cosechas por los subsidios de Nación

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Una parte importante de la cosecha de uvas y aceitunas en la región cuyana podría perderse por falta de cosecheros, que para conservar planes sociales prefieren no tomar empleos en blanco.
Por segundo año consecutivo, las provincias cuyanas vuelven a toparse con el problema de la falta de cosechadores para las uvas y las aceitunas. La causa principal, según los empleadores, es el temor de los obreros de perder la Asignación Universal por Hijo (AUH) y demás subsidios o programas sociales que el Gobierno de Cristina de Kirchner otorga a los desocupados.

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La crítica situación se repite, igual que en la campaña pasada, pero con el agravante de la intensificación de los controles de indocumentados y de las condiciones de trabajo dispuestas por las autoridades nacionales, que frenó el impulso de la mano de obra «golondrina» que año a año peregrina desde Bolivia.

Relevamiento

Las quejas de las entidades de empresarios vitivinícolas en Mendoza, por caso, obligaron al Gobierno de Celso Jaque a encarar un operativo de relevamiento con el fin de constatar si realmente faltan trabajadores y si con eso se pone en peligro la cosecha, que por el tipo de cultivo se caracteriza por ser manual y hoy por hoy, el sector no cuenta con procedimientos alternativos para llevarla a cabo. El peor escenario se puede anticipar tomando como ejemplo las conclusiones de un relevamiento de la Red de Productores Evaluadores durante la última cosecha de yerba en la provincia de Misiones, comenzó en otoño y finalizó en octubre y que dejó una gran cantidad de yerbales sin cosechar por falta de mano de obra.

En referencia a las dudas que se tejen alrededor de la AUH y complican el normal desarrollo de la actividad, el ministro de Gobierno y Familia mendocino, Mario Adaro, y el gerente de Prestaciones de la ANSES, Héctor Rasso, indicaron que «por desinformación o por mito necesitamos que se comunique bien que éste es un derecho y no se pierde nunca».

«Éste no es un plan; la AUH es un derecho. Y los derechos no se pierden», advirtió y agregó que «antes, sí, cuando los desempleados tenían un Plan Trabajar, se perdía al encontrar un trabajo registrado. Perdías el subsidio. Pero repito: éste es un derecho sobre el niño, no un subsidio para el desempleo».

En abril, casi un año atrás, las autoridades de carteras laborales de todas las provincias le acercaron al ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, un duro planteo por la falta de trabajadores temporarios, que prefieren no convertirse en mano de obra para asegurarse la percepción de beneficios sociales. La reacción de la Casa Rosada se demoró unos meses y en diciembre -cuando se inician los tiempos de cosecha-, la Presidente anunció la ampliación de las asignaciones familiares para los trabajadores temporarios, medida que fue altamente celebrada desde distintos sectores ligados a la vitivinicultura.

Sin embargo, los pocos trabajadores golondrina que llegan desde el Norte argentino y desde Bolivia a la región cuyana desconfían y se niegan a ser registrados. Si bien los cosechadores entienden que no pierden los beneficios sociales, arrastran la experiencia de 2010 cuando -pasada la cosecha- para volver a cobrar la asignación universal debieron esperar hasta 3 meses.

Temores

Asimismo, las Cámaras que agrupan a importantes viñedos acuerdan que la raíz del problema es la desinformación al respecto, que alimenta el temor y el rechazo de los operarios a quedarse.

En San Juan, las críticas de los viñateros también apuntan a los planes sociales y a los controles, y ya anticipan que este año va a ser difícil poder levantar la cosecha a tiempo. En paralelo, tanto los productores vitivinícolas como los olivícolas de La Rioja alertaron sobre la incidencia económica de la falta de mano de obra suficiente. «Tenemos serios problemas con la mano de obra. La situación es grave porque no estamos valorando la importancia del cosechero, que es el que nos permite llegar a nuestra meta. Y nuestra meta es que al cabo de 12 meses podamos ofrecer nuestros productos, colocarlos en los mercados y extender así la cadena alimenticia», señaló el presidente de la Cámara de Productores Agrícolas de La Rioja, Lorenzo Capecce, y advirtió que para superar esta situación «hay que crear mejores condiciones de trabajo (para los peones golondrina) y tomar a la cosecha como un patrimonio provincial».

Por su parte, la Cámara Olivícola Riojana reconoció que la cosecha de la aceituna de mesa está en un 40% y estimó que hay demora, en un momento en que se espera una producción mayor que la del año pasado.

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