ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

4 de febrero 2008 - 00:00

Se generaliza en provincias suba en boleto de transporte

ver más
A pesar de la vigencia de dos subsidios nacionales (uno sobre precio del gasoil y otra suma fija por unidad incorporada al sistema) y, en algunos casos, aportes provinciales y municipales (en Córdoba, el año pasado la comuna cubrió con recursos de los contribuyentes un déficit de 40 millones de pesos de la empresa estatal de colectivos), durante este mes de febrero se producirán fuertes subas en las tarifas de los transportes urbanos de colectivos en las principales capitales del país.
Hay al menos 10 ciudades donde los concejos deliberantes o directamente los ejecutivos municipales ya blanquearon la necesidad de actualizar los precios en función de los reclamos empresarios. Al mismo tiempo, en todos los casos esa situación disparó el pedido de actualización salarial por parte de las regionales de UTA.
Esto significa que los usuarios volverán a afrontar incrementos en el precio de los boletos, pero no tendrán ninguna contrapartida en términos de mejoras en la calidad de los servicios, ya que buena parte de ese esfuerzo estará destinado a financiar subas salariales y en algunos casos a achicar pérdidas sobre todo de las empresas bajo órbita estatal.
Esta situación, con diferencias sólo de matices, ya se da en Córdoba, Tucumán, San Juan, Bariloche, Mar del Plata y Posadas. En otros distritos la suba ya está vigente.
Rosario se adelantó. El intendente Miguel Lifschitz hizo aprobar el 14 de diciembre pasado una suba de tarifa que llevó el precio del boleto a $ 1,50. El proceso aprovechó el «handicap» de la contundente victoria socialista en toda la provincia y sólo la impostada «resistencia» de los concejales del Frente para la Victoria interfirió levemente en lo que fue una aprobación prolija. Al menos hasta julio, el sistema no demandaría ajustes. Tienen un colchón de 90 días de ventajas en la recaudación respecto del resto de las ciudades similares del país, aunque sí deberán negociar una nueva mejora salarial que solicitará la UTA.
También en Chubut, el jefe comunal y ex senador nacional César Mc Carthy aprobó durante enero una actualización en todo el sistema de 25%.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Impacto

El boleto ya cuesta $ 1,20, aunque la mayoría de los usuarios recién «advertirán» el impacto cuando regresen de las vacaciones, que, en general, se toman en el norte del país. Y más aún en marzo, cuando se sumen a los costos los viajes escolares.
En Córdoba, la situación es mucho más compleja: a la presión por la suba del boleto se le agregan condimentos políticos y gremiales muy sensibles.
La UTA le factura al intendente Daniel Giacomino el haber vetado la candidatura de un representante sindical en su lista de concejales, algo que Luis Juez había comprometido y después desconoció; y los empresarios le reclaman porque aseguran que el compromiso con su antecesor había sido mantener las tarifas hasta las elecciones, pero subirlas antes de la Navidad pasada. «Es demasiado el atraso», dicen en la Federación de Empresas de Transporte. «Son demasiadas las presiones que heredamos», aseguran los funcionarios del nuevo intendente.
Para calmar en parte esos ánimos ya se remitió un proyecto que sube el precio del boleto a $ 1,60, con la variante de $ 1,50 en el caso de que se utilice un nuevo sistema de pago con tarjeta electrónica.
Pero a este proceso ya se sumó la presión de UTA, que exige que una parte de la recomposición de tarifa se destine exclusivamente a mejorar salarios. Mientras tanto, continúa el reclamo de bajar las pérdidas de la empresa municipal Tamse, fuertemente influenciada por el gremio en su manejo, y con déficits cada vez mayores.
La situación en la ciudad de Tucumán no es menos fácil. La Asociación de Empresarios del Transporte Automotor (AETAT) ya formalizó un pedido de incremento de la tarifa de 25%. Los funcionarios del municipio, en su versión más optimista, creen que podrán negociar hasta bajar esa pretensión a 20%.
Pero el incremento es inevitable, aunque todavía a nivel político se nieguen a abrir la discusión.
Como en casi todos los casos, aquí la UTA también ya realizó un reclamo concreto para participar del tarifazo. Solicitan una suba de 300 pesos fijos remunerativos, lo que impactará según cada categoría de manera significativa en la nómina salarial. En buen romance: absorberá buena parte del 20% que estarían dispuestos a concederles.
En el caso de San Juan, el formato del sistema de transporte hace que los costos sean mayores que el promedio nacional. El principal impacto estaría dado, según los concesionarios, por la baja relación pasajeros/kilómetro recorrido. «La ciudad es ancha y larga, no alta como otras por razones obvias», asegura la misma fuente. De ahí que el cálculo de «valor razonable» del boleto se ubique en $ 1,80. Eso significaría un incremento de $ 0,70 respecto de la actual tarifa.
En esta escala no demorará mucho en conocerse el reclamo gremial, aunque el volumen de incremento es, a juicio de los funcionarios provinciales, «imposible» socialmente.
En la ciudad de Posadas, en Misiones, la cuestión es más complicada. El sistema se estructura de manera tal que los costos siempre están por encima del promedio. En estas semanas se negocia un incremento de la tarifa que llevaría el boleto a $ 2,11, lo que representa una suba de un peso por viaje. En este contexto, UTA pide una actualización retroactiva a diciembre de 13% en los salarios.
También en Mar del Plata se deberá resolver durante febrero un aumento de la tarifa. César Ferraresi, titular de la Ametap, la entidad que agrupa a los concesionarios, solicitó subir el boleto a $ 1,20. Esto significaría una recomposición de 20%, casi exactamente el mismo porcentaje que tomará la delegación local de UTA como referencia para negociar como incremento.
Finalmente, en la ciudad de Bariloche, donde el sistema de transporte público es de una escala menor que en las principales capitales, pero con una tasa de uso casi similar proporcionalmente, ya se da por sentada una suba de entre 25% y 30%, lo que llevaría el boleto de $ 1,30 actual a no menos de $ 1,60. Los sindicalistas también aquí ya anticiparon su pretensión de incrementos piso de 20%.
Con este panorama, hay al menos tres datos seguros para febrero en el plano del transporte público: los usuarios pagarán más caro, habrá pelea gremial y, en consecuencia, problemas en la prestación de los servicios, y, finalmente, en no pocos lugares también pronostican conflictos con asociaciones de usuarios. El costo de la demagogia del año electoral que pasó, finalmente, como en todos los casos, se pagará en el arranque de 2008.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias