El contexto de estos cruces verbales sigue siendo de crisis, ya que los docentes -nucleados en ADOSAC- siguen con sus medidas de fuerza y ayer volvieron a iniciar un paro por 72 horas, por lo cual al concluir esta semana los alumnos habrán cumplido doce días sin clases. A su vez, la Mesa de Unidad Sindical mantiene firme su convocatoria a un paro general mañana, día en que se realizará otra megamarcha por el centro de la ciudad de Río Gallegos. Será una movilización análoga a la del miércoles pasado, cuando unas 10 mil personas recorrieron las calles céntricas pidiendo por aumentos y blanqueos salariales y, además, la derogación de la ley de emergencia que rige desde 1991 y tiene en stand by los convenios colectivos de trabajo. En la senda de Kirchner, que el jueves salió a responder enérgicamente las críticas surgidas desde la Iglesia santacruceña, ayer se hizo cargo de la posta el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que dio su versión de la crisis provincial. «Hay una demanda salarial de docentes que no se conforman con ganar $ 2.800 mensuales, donde evidentemente la oposición de Santa Cruz no es mucha pero es ruidosa, y a algunos medios nacionales les gustaría que sean más», indicó. A su vez, también tomó la palabra el ministro de Economía santacruceño, Juan Bontempo, quien salió a defender al titular de la Casa Rosada. «El Presidente no está desinformado y conoce perfectamente la realidad de Santa Cruz», dijo en relación a los dichos del obispo Romanín, quien expresó que el primer mandatario tuvo una reacción «desproporcionada» el jueves pasado. «El obispo Romanín debería reflexionar para no alentar divisiones», concluyó Bontempo.
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