«ARBA va a continuar con toda dureza con la lucha contra la evasión, pero con otra impronta, porque Rafael Perelmiter no es un hombre mediático».
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De esta manera, una alta fuente del Gobierno bonaerense anticipó ayer a este diario el carácter más técnico y menos polémico que les dará el saliente ministro de Economía a las políticas de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires, tras el despido de Santiago Montoya por sus gruesas críticas al oficialismo en plena campaña electoral.
Durante sus siete años en el cargo (en las gestiones de Carlos Ruckauf, Felipe Solá y, ahora, Daniel Scioli), Montoya protagonizó operativos caracterizados por su espectacularidad y por su abierto desafío en algunos casos, incluso, a las leyes y a la Constitución.
Se trata de una de las áreas clave de la administración bonaerense, teniendo en cuenta las urgencias de caja que atraviesa la provincia -con un déficit de entre $ 10 mil millones y $ 12 mil millones-y la consecuente necesidad de potenciar la recaudación provincial, en medio del impacto negativo de la crisis financiera internacional.
«Se instalará en ARBA un hombre de máxima confianza de Scioli y un tributarista reconocido, que va a potenciar el área, con una impronta más dinámica», aseguró otra fuente gubernamental consultada por este diario, además de sostener que «por el momento, los planes continúan, porque no eran planes de una persona, sino de una gestión».
«Montoya dependía de Perelmiter y todo contaba con su aval; era pintoresco, pero no era 'Deportivo Montoya' ni actuaba como el Llanero Solitario», graficó.
El ahora ex recaudador fue desplazado por Scioli el pasado viernes, tras 24 horas de alta tensión política.
El jueves, Montoya había sorprendido con una muy crítica carta pública en la que sostenía que desde el oficialismo se perdió «la capacidad de escuchar a la sociedad». La movida causó fuerte malestar tanto en el Gobierno bonaerense como en la Casa Rosada.
Fue, en rigor, una reacción a las presiones que sufrió desde el kirchnerismo para convertirse en candidato a concejal «testimonial» por el PJ del distrito de San Isidro, donde reside.
«Desgraciadamente, me veo obligado a dejar mi tarea faltando más de tres años para el cumplimiento del período de asignación; al menos encuentro la satisfacción de que ARBA ingresó en la fecha 303 millones de pesos al Tesoro, la máxima recaudación diaria en la historia de la provincia», dijo Montoya en su renuncia.
Los cimbronazos disparados por la polémica estrategia de Néstor Kirchner para asegurarse una mayor tajada de votos en los comicios del 28 de junio impactaron así de lleno en el gabinete bonaerense.
Las movidas de piezas de Scioli involucraron, además, al actual titular de Producción, Alejandro Arlía, que se convertirá ahora en el nuevo ministro de Economía bonaerense.
Reemplazos
Arlía, ex ministro nacional de Relación con Provincias, había reemplazo meses atrás en el cargo a Débora Giorgi, luego de que la funcionaria fuera promovida por Cristina de Kirchner a esa cartera a nivel nacional.
El lugar de Arlía será ocupado, en tanto, por el vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Martín Ferré.
Todos los funcionarios asumirán mañana a las 10.
Por su parte, Montoya recibió en las últimas horas « guiños» de respaldo de distintos sectores de la oposición bonaerense y nacional -como la alianza que encarnan Solá, Mauricio Macri y Francisco de Narváez-para un potencial trabajo conjunto, inclusive como candidato, y también una propuesta concreta de gestión por parte del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti.
«Lo llamó mucha gente, pero la única definición hoy es que está sin trabajo», sostuvieron allegados a Montoya ante Ámbito Nacional. Ayer, tanto desde su entorno como desde el Gobierno bonaerense aseguraron, además, que no hubo diálogo con Scioli.
Según trascendió, en tanto, un grupo reducido de funcionarios de la gestión Montoya podría renunciar también en las próximas horas, tras la salida del polémico ex funcionario.
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