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1 de febrero 2007 - 00:00

Solá defendió ayer dos polémicas leyes

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«Lo que tratamos de hacer, dada la enorme brecha que hay entre ricos y pobres -que no es sólo en los bienes, sino también el flujo mensual o en el dinero que se tiene para vivir- es desgravar a muchos y gravar un poco más a unos pocos», aseguró.
 Objetivo
Solá recalcó además que «hay mucha gente que vive en la provincia y paga sus consumos suntuarios y otros con tarjetas sobre cuentas en el exterior». «Ese es el padrón que nosotros queremos tomar; no es una voracidad por cobrar sino para hacer justicia, para que sea más justo el sistema», enfatizó.
El cacique justicialista aclaró que, en paralelo, «hay 500 mil personas, de las cuales muchas no pagan porque tienen una casa muy chiquita, y otras van a dejar de pagar, van a dejar de tener obligaciones», ingresos que serán suplantados con el nuevo impuesto, que pretende alcanzar a los contribuyentes de mayor patrimonio.
La intención de Solá es reimpulsar la iniciativa, para la cual resta la media sanción en el Senado, a pocos días de que la Legislatura retome su actividad. Esta semana, fuentes del PJ y del Frente para la Victoria se mostraron dispuestas a «reconsiderar» el proyecto oficial, aunque sólo con «cambios».
Sin embargo, ayer el proyecto fue nuevamente criticado, en este caso, por el diputado del PRO, Jorge Macri, para quien Solá «recurre al bolsillo del contribuyente pergeñando un impuestazo», en lugar de racionalizar el gasto y de reclamar a Nación «la porción de coparticipación federal de impuestos que le corresponde» a la provincia.
En tanto, desde un acto ayer en la ciudad de Olavarría, Solá reclamó también la sanción de la ley de reforma penal, al afirmar que «no está pensada para abogados ni para jueces, sino para el pueblo». «Es una reforma penal hecha en condiciones de colapso. Ese es el diagnóstico, y cuando están a solas conmigo me lo dicen todos», aseguró.
Según el mandatario, «hay que terminar con los jueces que dan audiencias para dentro de cinco años, con los penados inocentes que están dentro de las cárceles, y con los reincidentes que salen y vuelven a cometer delitos porque no tienen condena firme».
Entre otros ejes, la reforma penal que impulsa Solá -y que cuenta con media sanción en Diputados- propone transformar los tribunales en jueces unipersonales y crear solamente dos instancias de apelación. «Queremos que los nuevos tribunales trabajen hasta las 6 de la tarde, que haya audiencias o juicios orales durante todo el día. Si la Justicia no condena, la seguridad es un tema relativo, que no sólo compete a la Policía», advirtió.

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