Desde el gobierno de Jorge Sobisch advirtieron también que ayer se registraron varios incidentes, pintadas y amenazas. Apuntan a militantes de ATEN y ATE, y subrayan que se trata de «hechos que se suman a agresiones sufridas por funcionarios, ex funcionarios y maestros, y que se producen desde hace más de una semana», algunos de los cuales fueron denunciados en la Justicia. Según se indicó desde el Ejecutivo, los blancos de los ataques de ayer fueron «la Casa de Gobierno, la Comisaría 1ª, el Consejo Provincial de Educación, el domicilio de la subsecretaria Mara Alvarez y edificios públicos», que sufrieron «escraches». También habría habido amenazas anónimas a maestros para que mantengan el paro. En jornada de plenario de secretarios generales, ATEN rechazó ayer el aumento salarial propuesto por decreto por el gobierno provincial y ratificó la continuidad de la huelga docente. Los maestros continuarán con el paro y el acampe frente a la Casa de Gobierno; además, pidieron a la CTERA que llame a un paro general docente de 24 horas para este viernes. «A los $ 1.240 ofrecidos como salario mínimo habría que agregarle 30%», canceló la discusión ayer el dirigente docente Daniel Moscoso. La ya de por sí complicada relación entre la administración Sobisch y los docentes quedó truncada por completo tras el asesinato del maestro Carlos Fuentealba por parte de un policía neuquino el pasado 5 de abril. En este tenso clima, el ministro de Hacienda, Claudio Silvestrini, advirtió que el aumento salarial tal y como fue ofrecido ya supera las previsiones del gobierno. «En 2008 no sé cuánto pueden mantener el equilibrio, nosotros no vamos a terminar con déficit», advirtió, y aclaró que se trata de «la última oferta posible sin poner en riesgo el equilibrio fiscal» de este año. Neuquén tenía previsto este año gastar unos $ 85 millones para afrontar aumentos de sueldos, pero los gastó en un solo movimiento y aun así no le alcanzó. «El agujero es de $ 45 millones», confió el ministro en un reportaje publicado ayer por el diario «Río Negro». La solución «se logra mediante un aumento de la recaudación de impuestos o con reestructuración de partidas», dijo Silvestrini, que de todos modos aclaró que no habrá incremento de la carga impositiva en la provincia. En cambio, sí podría sufrir recorte la obra pública, lo que significaría «mover recursos de un sector del que dependen más de 10 mil puestos de trabajo». También se barajan «reducciones en los programas de las áreas de producción y asistencia social». Según abundó Silvestrini, la partida de sueldos de este año fue fijada en $ 1.400 millones, cifra que incluía $ 85 millones de aumentos estimados para 2007. Pero con la recomposición para docentes, empleados del escalafón central, policías y el sector de salud, la masa salarial trepó a $ 1.445 millones. «Si tomamos en cuenta los recursos de libre disponibilidad, que son $ 2.400 millones, estamos hablando de 58% de gasto salarial. Hasta ahí es manejable», subrayó Silvestrini. Los docentes se llevan $ 65 millones del total de los incrementos. En cambio Salud abarcó entre $ 24 y $ 25 millones, el escalafón general $ 20 millones, la misma cifra que la Policía. Finalmente, el ministro aseguró que el anuncio nacional de incremento del salario docente realizado por Daniel Filmus impactó en las provincias. A su vez, criticó la distribución de los recursos que hace el gobierno nacional. «En 2008 será aun más difícil para las provincias, si no se pone en debate como primera medida la distribución de los recursos en la Argentina, a través de una nueva ley de coparticipación y del cumplimiento de los pactos fiscales vigentes».
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