De plasmarse finalmente en los hechos este diagrama, el Movimiento Popular Neuquino romperá la tradición por la cual la compulsa local se pegó a la nacional, aun a contramano de la conveniencia del oficialismo provincial. La excepción está dada por la ciudad de Neuquén, donde el intendente -hoy, el radical Horacio «Pechi» Quiroga- tiene potestad para separar la votación provincial de la municipal. El potencial escenario neuquino apuntaría a mermar las posibilidades de una coalición kirchnerista armada desde la Casa Rosada, que así no lograría arrastrar votos «desde arriba». Pero, como contrapartida, perjudicaría en su proyección nacional a Sobisch, hoy precandidato a la presidencia para 2007. En paralelo, en San Luis, si bien el gobierno del justicialista Alberto Rodríguez Saá no oficializó aún la fecha de los comicios (y no lo haría hasta el año que viene), trascendió que también despegaría la compulsa provincial de la nacional. De esta forma, son ya once los mandatarios que definirán -o podrían hacerlo- doble turno con el cuarto oscuro en 2007. En este lote se anotan: c aquellos distritos que deben hacerlo por razones constitucionales, como las justicialistas Santa Fe y Tucumán; la radical Chaco; la Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego (FUP) y, sorpresivamente, Córdoba (PJ); c los que diseñan un desdoblamiento de elecciones por conveniencia política del oficialismo, como la peronista Entre Ríos; las radicales Catamarca y Río Negro y, potencialmente, San Luis (PJ) y Neuquén (Movimiento Popular Neuquino). En el caso de los estados peronistas incide en este esquema la decisión del Presidente de fogonear candidatos extra PJ. Este terreno es mirado con lupa por Kirchner, quien en pos de maximizar sus posibilidades en las urnas sueña con una megaelección el 28 de octubre de 2007 para arrastrar el voto cautivo que poseen los mandatarios kirchneristas, buena parte de los cuales buscará su reelección. Sin embargo, el calendario ideal del santacruceño se termina desdibujando en los hechos en varios distritos, algunos de ellos clave, como Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires. En el caso de Entre Ríos, el gobernador Jorge Busti (PJ) rubricó ayer los decretos de convocatoria a comicios provinciales el próximo 18 de marzo, y de internas abiertas y simultáneas el 17 de diciembre. Tal como lo informó ya Ambito Nacional, de esta manera los entrerrianos irán a las urnas el tercer domingo de marzo para elegir gobernador y vice, 17 senadores provinciales y 28 diputados provinciales (con sus suplentes) y vocales de juntas de gobierno. Ese día también se desarrollarán los comicios para definir autoridades municipales. El cálculo que realiza Busti es netamente político, y se enmarca en la fuerte interna que atraviesa el justicialismo local. La intención del mandatario es impedir que el intendente de Paraná, Julio Solanas (que se presentará por fuera del PJ), o figuras extrapartidarias se monten en la figura de Kirchner para sumar sufragios. Busti debió resignarse a no poder pelear su reelección (la UCR no le concedió una reforma constitucional a tal fin). Pero no es ése el escenario que se vive en San Luis, donde en las últimas horas los diputados y senadores justicialistas propusieron que Alberto Rodríguez Saá batalle una nueva gestión como gobernador el próximo año, y que Adolfo Rodríguez Saá se convierta en el presidente del PJ a nivel nacional. Según el diputado sanluiseño Andrés Vallone, el apoyo a la reelección del actual mandatario se basa en que su gestión «garantiza justicia social, independencia económica y soberanía política, que son las tres banderas peronistas». «La situación del partido a nivel nacional se debe resolver en forma inmediata y se debe convocar a elecciones luego de haber realizado una depuración del padrón electoral», enfatizó además. En paralelo, previsiblemente, las primeras definiciones en materia de fechas electorales desataron críticas en los sectores opositores locales. Por caso, en Córdoba, el verborrágico intendente de la capital, Luis Juez, aseguró que «adelantar las elecciones» en la provincia «sería una bravuconada».
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