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6 de abril 2006 - 00:00

Tartagal: se agrava crisis (hoy, Romero con Kirchner)

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Ante la continuidad de lluvias -con pronósticos de precipitaciones hasta fines de mes- y crecidas, y la dramática situación que atraviesan, los pobladores de Tartagal decidieron movilizarse ayer, realizando un cacerolazo y un corte del puente carretero sobre el río Tartagal, en reclamo de medidas para atender la situación de desastre.
Desde el gobierno, el mandatario provincial Juan Carlos Romero salió a responder, asegurando que se hará «todo lo que haya que hacer para compensar a la gente» afectada. «Lamentablemente es un fenómeno natural sin precedentes, ya que se registran precipitaciones superiores a las de los últimos 30 años, y no hay registros de un golpe de agua tan grande», dijo ayer.
El gobernador prometió además que en los próximos meses se repondrá la pasarela del río Tartagal, que se cayó ayer por la madrugada. «El río Seco por ahora está transitable y seguimos trabajando para que no se corte. Estamos terminando el puente ferroviario para pasar con vehículos, y la empresa que contrató la Nación para hacer un puente nuevo está en la zona esperando que bajen las aguas», explicó. En tanto que también resaltó que se envío a Tartagal un gabinete de psicólogos y psiquiatras conformado por el Ministerio de Salud de Salta, para que trabajen con los afectados.
A su vez, Romero indicó que hoy firmará en la Casa Rosada junto con el presidente Néstor Kirchner, nueve convenios para la realización de obras de emergencia para distintas localidades del norte salteño, entre ellas las relacionadas con la situación que se registra en el río Tartagal.
Lo cierto es que el panorama sigue creciendo en dramatismo, con alrededor de 200 evacuados y miles de familias en riesgo ante posibles nuevos derrumbes y desmoronamientos por causa de la erosión del suelo generada por el agua de los ríos.
El escenario de Tartagal, donde la emergencia es total y las clases siguen suspendidas, se repite en seis pueblos y parajes ubicados al norte del río Seco, por lo que el personal del Ejército, de Gendarmería Nacional y de Bomberos recorría ayer casa por casa, en los barrios del sector ribereño, para que los vecinos las evacuaran ante los posibles derrumbes.
Ante este clima desfavorable, el secretario de Seguridad salteño, Gustavo Ferraris, reconoció que si cayera una tormenta como la que hace tres semanas descargó 180 milímetros de agua «puede que se derrumben otras casas que ya fueron evacuadas en Villa Saavedra», la localidad más afectada por la creciente. Mientras que el ministro de Gobierno de Salta, Manuel Brizuela, calificó a la situación como «un desastre natural de proporciones extraordinarias».
Los problemas por inundaciones en Salta comenzaron el 1 de enero pasado, hace ya tres meses, cuando por acción de lluvias y crecidas se desmoronó el puente que atravesaba el río Seco, en el departamento norteño de General San Martín. Desde entonces, las condiciones meteorológicas no ayudaron.

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