Tras destacar como «histórica» esta iniciativa, Picolotti sostuvo, en conferencia de prensa junto a la ministra de Producción bonaerense, Débora Giorgi, y a su par de Buenos Aires, Silvia Suárez Arocena, que «el hecho de separar a las químicas de las petroleras es muy importante para bajar los niveles de riesgo para la población». «La densidad sumada a la variedad entre químicas y petroleras en un mismo lugar era una gran situación de riesgo para la población aledaña», agregó. La medida responde a la Carta de Intención suscripta el 10 de setiembre último entre la provincia de Buenos Aires y el partido de Avellaneda, y se inscribe dentro del Plan de Saneamiento Matanza-Riachuelo elaborado por el Estado nacional por mandato de la Corte Suprema, tras hacer lugar a una demanda presentada por 140 vecinos de la zona. El convenio, de cuyo lanzamiento también participó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, incluye el compromiso de «revocar, no renovar al vencimiento y no otorgar nuevos permisos de uso para la relocalización, en el ámbito», que incrementen el riesgo sanitario-ambiental «o impliquen un aumento de la complejidad ambiental». Las primeras 10 empresas de producción y almacenamiento químico que acordaron su reubicación lo harán «previa reconversión tecnológica» y se reubicarán en territorio bonaerense, en la zona de Campana, Zárate y San Nicolás. «Por supuesto que no vamos a llevar el problema a otro lado. Por eso los traslados van a ser vigilados muy de cerca y en condiciones ambientales que no generen impacto de contaminación de suelos en otros lugares», agregó la secretaria de Medio Ambiente. El costo del traslado no será financiado por el Estado, «porque 80 por ciento tiene vencido su permiso de uso», pero «desde la Nación y la provincia se van a facilitar los medios para ese traslado tratando de acelerar los tiempos de acceso a esa zona», explicó Giorgi. Las empresas relocalizadas deberán presentar un «plan de recomposición o remediación de los sitios contaminados» en la zona que abandonan, de modo de reparar el daño causado, antes de octubre de 2007. Se trata de las firmas Tagsa, Dow Química, Solvay Indupa, Orvol, Antivari, Pamsa, Materia, VDB, SEatank y Tenanco. Ubicado entre los canales Dock Sud y Sarandí, el Riachuelo y el Río de la Plata, el polo petroquímico de Dock Sud es uno de los principales focos de contaminación de la cuenca, pues allí se emplazan 44 empresas que con sus efluvios líquidos y gaseosos afectan la calidad de vida de 7 millones de personas. La secretaria de Medio Ambiente anunció, además, que han comenzado también las conversaciones con las petroleras para evaluar su eventual traslado.
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