Varios hechos positivos dejó finalmente el programa del dólar soja, y también otros no tan buenos, pero lo cierto es que amén del objetivo prioritario de recuperar reservas también dio lugar a que el stock de los depósitos en dólares del sector privado (argendólares) al cierre de setiembre retornara a los niveles de mediados de julio pasado. Así al cabo de transcurrido el dólar soja, al cierre de setiembre el stock de los argendólares escaló a niveles de u$s14.928 millones. Esto implica un aumento, en términos absolutos, de u$s393 millones. Si bien el monto parece irrelevante, dada la escasez de divisas no deja de ser una señal alentadora, sobre todo en términos de confianza de los ahorristas.
El aumento de los argendólares de setiembre implica haber recuperado casi un 40% de los depósitos que se fueron desde que se desató la crisis sucesoria en el Palacio de Hacienda tras la ida de Martín Guzmán. Ocurre que entre julio y agosto, período de la transición Guzmán-Batakis-Massa, se perdieron cerca de u$s1.000 millones de argendólares.
El dato no es menor, porque el comportamiento de estas colocaciones privadas además de reflejar el humor y la confianza de los ahorristas, también tiene un impacto directo sobre las reservas brutas del Banco Central (BCRA) presidido por Miguel Pesce. Esto es así porque los encajes de los argendólares, es decir la porción de estos depósitos que los bancos no pueden prestar sino que los deben usar para constituir encajes en el BCRA son precisamente computados como reservas brutas del ente monetario. De modo que cuando hay un flujo positivo hacia estas colocaciones, o sea, aumentan los argendólares indirectamente también aumenta el stock de las reservas brutas del BCRA, y viceversa. Fue así que desde que comenzó la crisis en julio con la intempestiva salida de Guzmán, al cabo del primer mes (julio) el stock de argendólares cayó u$s866 millones y en el primer mes de Massa a cargo del Ministerio (agosto) la pérdida continuó pero a mucho menor ritmo, sumando u$s117 millones.
A lo largo de ambos meses además del drenaje de las reservas vía el mercado oficial de cambios para importaciones, turismo, ahorro y otros destinos, el BCRA perdía también por la caída del stock de encajes porque salían argendólares del sistema. De ahí su relevancia para el BCRA. Vale recordar que cuando comenzó la sucesión en Economía el stock de argendólares rondaba los u$s15.656 millones.
A esta altura queda claro que el monitoreo de los argendólares no solo importa como un termómetro de la confianza de los depositantes sino también por su impacto sobre las reservas. Pero además tiene otra arista no menor, y es que es una fuente genuina de financiamiento en moneda extranjera, algo que precisamente no abunda en la actual coyuntura interna. Al caer los argendólares, se reduce también la capacidad prestable de los bancos principalmente para financiar a empresas exportadoras y algunas vinculadas o que tienen indirectamente facturación en divisas, y viceversa. Por esto también es importante recuperar argendólares para poder satisfacer la demanda crediticia.
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