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16 de junio 2020 - 00:00

Sin dólares, crece fantasma devaluador

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Las automotrices ya tienen los ojos en la poscuarentena. Casi todas las fábricas volvieron a la actividad; las que restan lo harán en las próximas semanas y el mercado, de a poco, se va acostumbrando a la nueva normalidad. Los meses que vienen -además de los problemas habituales del negocio en la Argentina- suman un nuevo inconveniente que marcará el futuro cercano del sector. Las trabas a las importaciones son hoy el tema que más preocupa, teniendo en cuenta que más del 70% de la oferta de 0 km viene del exterior. Obviamente, esta medida es una consecuencia de un problema mayor que es la falta de dólares que tiene el país. Buen momento para tener una charla con el misterioso Sr. 5, esa fuente que suele contar con información de primera mano de esta industria. En este caso, la oportunidad no podría ser mejor ya que acababa de hablar con un ejecutivo de máximo nivel de una terminal local. Veamos lo que dijo:

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Periodista: ¿Qué piensa este CEO del problema para importar?

Sr. 5: Que era lógico. Todos en el sector lo imaginaban. Desde el Gobierno les dicen que es un tema técnico, casi burocrático, pero saben que no es así. ¡Ojo! No piensan que lo hacen de malos. Simplemente, no tienen dólares y tienen que administrarlos por orden de prioridades.

P.: ¿Cómo piensa que se sale de esto?

Sr. 5: Una de las cosas que me dijo es que sin devaluación no se podrá equilibrar la situación. ¿Cuánto? Depende. Puede ser a $85, $90, $95. Eso no importa. El tema es que con $70 y un blue a más de $120 no hay salida. El agro no va a liquidar divisas con esa brecha.

P.: La devaluación va a servir para exportar un poco más a Brasil.

Sr. 5: No lo ve de esa manera. La devaluación le va a servir para equilibrar las cuentas internas. Las expo a Brasil va a depender de la demanda de ese país. Mayo vino bien, junio también y están aumentando los precios más de lo habitual. Eso es bueno. Con Brasil, está el Flex (n. de R.: coeficiente de intercambio).

P.: Pero con este escenario de tensión, Brasil puede frenar los ingresos de autos argentinos.

Sr. 5: Sí y no. Tampoco puede ponerse muy duro. La Argentina, por su falta de competitividad, sólo le puede exportar a Brasil, pero ellos son tan ineficientes como nosotros y tampoco pueden venderle a nadie. Hacen autos caros y viejos. Bueno, no digamos viejos. Hablemos de configuraciones distintas al resto del mundo. Queda mejor.

P.: Sin embargo, siempre hablan del libre comercio automotor.

Sr. 5: Eso es un relato. Este CEO me contaba que, mientras no se cambien cuestiones de fondo, no puede haber libre comercio. Siempre se habla pero para adelante. En cuatro o cinco años. Ahora se firmó que en diez, pero nunca ahora, el año próximo, porque de los dos saben que no es posible. Por eso se mantiene el sistema de compensación. El día que no esté el Flex, no queda ni una fábrica en la Argentina.

P.: Se van todas a Brasil.

Sr. 5: Si Argentina se queda sin fábricas y pone un arancel bajo -del 35% lo lleva a, por ejemplo, a 5% -, ¿a quién le va a vender Brasil? Son 500.000 autos en un año lógico que nos mandan. Y si Brasil también se abre, se llena de autos chinos, coreanos, japoneses, de todos lados. Brasil y Argentina tienen los autos más caros del planeta porque comparten la misma ineficiencia. Salvo, ahora, por la brecha cambiaria, pero esto es anormal.

P.: Entonces, la suerte de los dos países está en mantener un mercado cerrado.

Sr. 5: No les queda otra. Sólo así pueden tener industria automotriz. Para que la Argentina sea un fabricante de autos de verdad tienen que hacer un gran trabajo de costos. No se puede con la estructura impositiva que se tiene. Lo mismo Brasil. Aunque Fernández y Bolsonaro se rechacen, en esta no les queda otra que estar juntos.

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