El mercado de usados mantiene un ritmo constante en la Argentina y la transferencia de vehículos continúa siendo una operación clave. Según datos de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), en los primeros meses del año se registraron más de 730.000 cambios de titularidad, reflejando una leve caída interanual.
En este escenario, el costo de transferir un auto no es fijo y depende de múltiples factores. El principal componente surge de la valuación fiscal del vehículo, sobre la cual se calcula el arancel base: 1% para autos nacionales y 2% para importados.
Impuestos y gastos que encarecen el trámite de un usado
A ese valor inicial se suman otros cargos que pueden elevar significativamente el monto final. Entre los más importantes aparece el impuesto de sellos, que en distritos como la provincia y la Ciudad de Buenos Aires ronda el 3% del valor del vehículo.
También deben contemplarse gastos adicionales como el informe de infracciones, la verificación policial obligatoria, el Formulario 13 y distintos aranceles administrativos. Estos costos pueden variar según la jurisdicción, por lo que el total final cambia incluso entre operaciones similares.
El trámite es fundamental para formalizar la operación, ya que es el único mecanismo legal que certifica el cambio de titularidad y libera al vendedor de futuras responsabilidades.
Actualmente, el proceso comienza con una precarga online en la web de la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor (DNRPA), donde también se solicita turno. Luego, se completa de manera presencial con documentación como el Formulario 08 firmado, título del vehículo, cédulas, DNI y constancia de CUIT o CUIL.
Entre las modificaciones recientes, se destaca que el libre deuda de infracciones ya no es obligatorio: ahora queda a criterio del comprador solicitarlo o no durante la operación.