El Tesla optimus que viene a cambiar la industria.
Tesla dio un giro estratégico en 2026 al detener la producción de sus modelos Model S y Model X. La compañía redirigió los recursos de su planta en Fremont, California, hacia el desarrollo de Tesla Optimus, su robot humanoide. Este cambio refleja la apuesta de Tesla por liderar el mercado de robótica avanzada, con planes de producción masiva a partir de 2027.
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El proyecto Optimus surge como una extensión de la Inteligencia Artificial que ya impulsa los vehículos autónomos de Tesla. El robot, en su tercera generación, destaca por su capacidad de movilidad y manipulación de objetos, utilizando sistemas de visión similares a los del Full Self-Driving (FSD).
Qué significa Tesla Optimus para el futuro de la industria automotriz y la robótica
Tesla Optimus es una extensión del ecosistema de inteligencia artificial de la empresa. El robot, en su tercera generación, muestra avances en movilidad y manipulación de objetos, integrando sistemas de visión similares a los de sus vehículos autónomos. La reconversión de la planta de Fremont, antes dedicada a autos, ahora prioriza la ingeniería robótica, con una inversión inicial de 1.200 millones de dólares.
El objetivo es producir hasta un millón de unidades anuales de Optimus para 2028. El precio base del robot rondará los 20.000 a 30.000 dólares, menor que el de muchos vehículos eléctricos de Tesla. La producción se dividirá en tres etapas: uso interno en tareas industriales, comercialización a empresas logísticas y, finalmente, versión doméstica.
El proyecto aprovecha la infraestructura existente de Tesla. Las Gigafactory de Nevada y Shanghái suministrarán celdas de energía, mientras que los algoritmos de conducción autónoma servirán para entrenar la movilidad del robot. Analistas de Morgan Stanley estiman que el mercado global de robots domésticos superará los 150.000 millones de dólares en 2030, lo que posiciona a Optimus como una apuesta clave en automatización.
El desarrollo de Optimus también plantea desafíos regulatorios y geopolíticos. Tesla deberá cumplir con normativas de seguridad laboral, especialmente si exporta a mercados como Europa o Asia. Además, la automatización genera debates sobre el empleo, aunque Musk argumenta que creará nuevas áreas de formación en programación y mantenimiento de sistemas autónomos. Para 2030, Tesla Optimus podría influir en sectores como medicina, construcción y servicios urbanos. Si el proyecto avanza según lo planeado, marcará una transformación industrial comparable a la digitalización de los años 2000.
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