La compañía aeroespacial SpaceX y su subsidiaria xAl, ambas del magnate Elon Musk, se presentaron este martes para competir en un secreto concurso del Pentágono para producir tecnología para drones autónomos controlados por voz. Washington planea dar rienda suelta al uso de Inteligencia Artificial para el campo de batalla mediante la planificación de estrategias y la selección de objetivos.
SpaceX y xAI competirán por un contrato secreto del Pentágono para aplicar Inteligencia Artificial en drones letales
Las empresas del multimillonario Elon Musk ingresaron en un concurso para desarrollar software para drones autónomos controlados por voz.
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La compañía aeroespacial, históricamente ligada al Departamento de Defensa de EEUU.
Pese a que SpaceX es una empresa con amplia relación contractual con el Departamento de Defensa de EEUU, el multimillonario había argumentado en múltiples oportunidades en contra de la fabricación de “nuevas herramientas para matar personas”.
Sin embargo, ambas empresas ingresaron al concurso y se encuentran entre las pocas seleccionadas para competir en el desafío de u$s100 millones lanzado en enero, según dio a conocer el sitio Bloomberg En Línea en base a fuentes que prefirieron el anonimato.
El concurso, de seis meses de duración, tiene como objetivo producir “una tecnología de enjambre avanzada que pueda traducir las órdenes de voz en instrucciones digitales y hacer funcionar múltiples drones”, explicó el portal en base a información confidencial.
El concurso, que se desarrollará por fases, fue lanzado por la Unidad de Innovación de Defensa, enfocada en atraer a las startups de Silicon Valley, y el Grupo de Guerra Autónoma de Defensa (DAWG), una nueva área lanzada por la segunda administración Trump que forma parte del Mando de Operaciones Especiales de EEUU.
Según informó el sitio económico, eI DAWG sigue el trabajo de la iniciativa Replicator que impulsó Joe Biden, la cual pretendía producir miles de drones autónomos prescindibles. En este caso, tendrá como objetivo mejorar la interacción hombre-máquina.
Drones letales y el sesgo de la Inteligencia Artificial
El desarrollo se realizará en cinco fases, empezando por el software y continuando con pruebas efectivas en tiempo real. Los aviones no tripulados se utilizarán con fines ofensivos, según dijo un funcionario al portal, con un impacto directo “en la letalidad y la eficacia de estos sistemas".
La compañía xAl comenzó recientemente una oleada de contrataciones de ingenieros radicados en Washington o en la costa oeste con habilitación de seguridad estadounidense activa en los niveles "secreto" o "alto secreto", según la página web de la empresa.
Buscan personal que esté acostumbrado a trabajar con "agencias gubernamentales, el Departamento de Defensa o contratistas federales en proyectos de IA, software o datos", decía en un anuncio de empleo, añadiendo que el proceso de contratación se completaría en una semana.
La relación de xAI con el Pentágono no es nueva. Anteriormente ha firmado contratos para integrar su chatbot Grok en los sitios gubernamentales para "empoderar a militares y civiles", dijo la propia empresa en diciembre. También había conseguido un contrato de u$s200 millones para integrar xAl en los sistemas militares.
Cuando las compañías acordaron fusionarse, un comunicado de Musk en la página web de SpaceX decía que la empresa había adquirido xAl para "formar el motor de innovación verticalmente integrado más ambicioso de la Tierra (y de fuera de ella), con IA, cohetes, Internet espacial, comunicaciones directas a dispositivos móviles y la plataforma de información en tiempo real y libertad de expresión más importante del mundo".
Musk no dijo nada sobre la combinación de las dos empresas para ofrecer IA que proporcione software para tecnología armamentística, algo que, efectivamente, espera realizar de acuerdo al concurso.
El software está destinado a coordinar los movimientos de los aviones no tripulados en múltiples dominios, como por aire y por mar, según una descripción de la tarea realizada por el Pentágono. Las fases posteriores prevén el desarrollo de la "concienciación y compartición de objetivos" y, en última instancia, el "lanzamiento hasta la terminación".
La integración de chatbots y comandos de voz a texto en material armamentístico genera preocupación incluso dentro del Departamento de Defensa, quienes piden limitar la IA generativa a tareas de traducción y no habilitar que controle el comportamiento de los drones.
Los modelos lingüísticos, en los que se basan chatbots como ChatGPT de OpenAl, son propensos a los sesgos y a las llamadas “alucinaciones”, es decir, que pueden generar resultados que no tienen relación directa con la realidad pero que la propia IA los presenta como fiables.





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