11 de febrero 2026 - 13:31

La apuesta de Elon Musk en la Luna: así sería la primera ciudad autosustentable fuera de la Tierra

El proyecto podría concretarse en menos de 10 años. El objetivo es que pueda sostener vida humana de forma permanente.

Elon Musk apuesta por una base lunar.

Elon Musk apuesta por una base lunar.

Aunque durante años sostuvo que el destino final de la humanidad era Marte, ahora Elon Musk colocó en primer plano un objetivo más cercano: levantar una ciudad autosuficiente en la Luna. De esta forma, el empresario aceleró la carrera espacial y redefinió su ruta.

El fundador de SpaceX aseguró que el proyecto podría concretarse en menos de diez años, un plazo más ambicioso que el previsto para un asentamiento marciano.

La cercanía del satélite natural, a apenas tres días de viaje desde la Tierra, ofrece ventajas logísticas determinantes y reduce riesgos en comparación con el planeta rojo.

La “ciudad de crecimiento autónomo” de Elon Musk

Musk describió el futuro enclave lunar como una “ciudad de crecimiento autónomo”. El concepto apunta a desarrollar infraestructura capaz de sostener vida humana permanente sin depender de envíos constantes desde la Tierra.

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Elon Musk piensa en una nueva base en la Luna.

Elon Musk piensa en una nueva base en la Luna.

El diseño preliminar contempla módulos habitacionales conectados entre sí, preparados para soportar radiación intensa, impactos de micrometeoritos y temperaturas extremas que oscilan entre calor abrasador y frío profundo.

La clave del plan es la autosuficiencia. La base produciría oxígeno, agua y alimentos mediante el uso de recursos locales y sistemas avanzados de reciclaje. La automatización y la inteligencia artificial gestionarían los sistemas de soporte vital para optimizar energía y minimizar fallas.

El rol central de Starship

El pilar tecnológico del proyecto es Starship, el cohete desarrollado por SpaceX que fue concebido como el sistema de lanzamiento y transporte espacial más grande jamás construido.

Este vehículo serviría tanto para trasladar materiales y tripulaciones como para enviar los componentes estructurales necesarios para montar la ciudad lunar. Sin embargo, el programa aún se encuentra en fase de pruebas y no realizó vuelos operativos completos hacia órbita, lo que convierte su desarrollo en un factor crítico para la viabilidad del plan.

SpaceX confía en que una nueva generación de prototipos permita avanzar hacia misiones lunares en los próximos años.

Durante mucho tiempo, Musk calificó los proyectos lunares como una distracción frente al objetivo de colonizar Marte. Sin embargo, su postura cambió cuando SpaceX se integró formalmente al programa Artemis de la NASA.

La empresa firmó un contrato cercano a u$s3.000 millones para desarrollar el módulo de aterrizaje lunar que transportará astronautas desde la órbita hasta la superficie. Este acuerdo consolidó la participación privada en la nueva etapa de exploración lunar.

A pesar del giro estratégico, Musk no abandonó la idea marciana. La compañía proyecta comenzar a construir una ciudad en Marte dentro de cinco a siete años, utilizando la experiencia obtenida en la Luna como banco de pruebas.

Competencia global y regreso a la Luna

La iniciativa se inscribe en un contexto de competencia internacional. Blue Origin, la firma fundada por Jeff Bezos, también obtuvo un contrato millonario con la NASA para desarrollar un módulo de alunizaje.

Base lunar Elon Musk

El programa Artemis prevé que la misión Artemis II lleve astronautas a orbitar la Luna y que Artemis III concrete el primer alunizaje tripulado desde la era del programa Apolo. La agencia espacial estadounidense proyectó el regreso humano a la superficie lunar para 2028, luego de postergar su meta inicial.

La presencia simultánea de actores públicos y privados redefine la dinámica de la exploración espacial y acelera la carrera por establecer infraestructura permanente fuera del planeta.

Qué falta definirse

Pese a los anuncios, muchos detalles permanecen abiertos. No se conoce la arquitectura exacta del asentamiento, ni cómo se organizará la construcción inicial, ni qué grado de cooperación internacional tendrá el proyecto.

Tampoco se definió si la ciudad lunar operará bajo marcos regulatorios multilaterales o si SpaceX avanzará con un modelo más independiente.

El propio Musk reconoció que sus cronogramas anteriores resultaron demasiado optimistas, especialmente en relación con Marte. La Luna aparece ahora como un paso intermedio estratégico: un laboratorio real para probar tecnologías, logística y modelos de supervivencia humana en entornos extremos.

Si la ciudad lunar prospera, no solo marcará un hito tecnológico, sino que abrirá la puerta a una nueva etapa de expansión humana más allá de la Tierra.

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