El mundo de la música suele ser un terreno muy difícil para las celebridades que intentan lanzar sus propias marcas comerciales. Sin embargo, una reconocida cantante pop de los noventa logró romper los prejuicios y construyó un negocio de millones vendiendo ropa y zapatos a precios accesibles para todos.
El negocio de los mil millones que casi la destruye: cómo Jessica Simpson escapó de la bancarrota
Con una maniobra arriesgada, tuvo que tomar una fuerte medida para no poner en riesgo todo su patrimonio.
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La reconocida artista tuvo que tomar una arriesgada decisión para no perderlo todo.
A pesar del éxito inicial, los cambios bruscos en el mercado la pusieron contra las cuerdas. Lo que parecía ser un proyecto estable terminó convirtiéndose en una crisis financiera que amenazó con subastar el trabajo de toda su vida al mejor postor.
La historia de Jessica Simpson y cómo forjó un imperio millonario
Jessica Simpson comenzó cantando en el coro de su iglesia en Texas hasta que firmó su primer contrato discográfico. A finales de 1999 lanzó su álbum debut, "Sweet Kisses", que vendió más de cuatro millones de copias impulsado por su imagen de estrella pop adolescente. Durante esos años, compitió directamente en las radios y canales de música con figuras como Britney Spears y Christina Aguilera.
Su verdadera explosión de fama mundial llegó en 2003 cuando protagonizó "Newlyweds: Nick and Jessica" en la cadena MTV. Este exitoso reality show mostraba el día a día de su matrimonio con el cantante Nick Lachey. El programa la hizo conocida por mostrarse como una chica común, despistada y completamente alejada del glamour inalcanzable que solían proyectar las grandes estrellas de Hollywood.
Aprovechando esa imagen de mujer cercana a la gente común, en 2005 se asoció con el empresario de la moda Vince Camuto para lanzar su propia línea de zapatos. A diferencia de otras famosas que vendían productos carísimos, ella ofreció calzado atractivo a precios que cualquiera podía pagar. El negocio fue un éxito rotundo y rápidamente sumó ropa, carteras y perfumes a su catálogo.
Para poder fabricar y distribuir esta inmensa cantidad de productos a nivel mundial, Simpson empezó a vender partes de su empresa a distintos grupos inversores. Estas asociaciones comerciales le permitieron escalar el negocio hasta facturar mil millones de dólares anuales, pero con el tiempo hicieron que perdiera el control y se quedara con solo el 37% de las acciones de la marca.
Del peligro de la quiebra a tener el 100% de la propiedad de su marca
Todo se derrumbó en 2021 cuando Sequential Brands Group, la empresa mayoritaria que manejaba la parte comercial de su marca se presentó en quiebra por acumular deudas inmanejables. Esta situación judicial dejó a Simpson al borde de perder su compañía, ya que los jueces iban a rematar el nombre comercial para poder pagarle a los bancos y a los acreedores.
Para evitar que un extraño comprara el trabajo de toda su vida en una subasta pública, la cantante decidió arriesgar su propio bolsillo. Junto a su madre, liquidó sus bienes personales y usó los ahorros familiares para hacer una oferta formal en el juzgado, logrando juntar unos 65 millones de dólares en efectivo para recomprar la parte que estaba en bancarrota.
El tribunal de Estados Unidos aceptó la propuesta y la operación de compra se cerró a finales de ese mismo año. Gracias a esta jugada financiera extrema, Jessica Simpson recuperó el control total y hoy es la única dueña de su compañía.
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