Las temperaturas extremas pueden modificar el comportamiento de un auto eléctrico y los Tesla no son la excepción. Aunque sus baterías de alta tensión cuentan con sistemas que regulan su temperatura, el frío y el calor pueden afectar la autonomía, la carga y el rendimiento del vehículo.
Tesla explica que la batería puede consumir energía adicional para calentarse o refrigerarse cuando las condiciones ambientales son exigentes. Por eso, el clima puede convertirse en un factor determinante para quienes necesitan realizar viajes largos o dejar el vehículo estacionado durante períodos prolongados.
Qué pasa con un Tesla cuando hace mucho frío
Las bajas temperaturas pueden reducir la autonomía porque aumentan la resistencia a la rodadura de los neumáticos y obligan al vehículo a utilizar energía para calentar el habitáculo y la propia batería. El efecto puede ser especialmente visible durante trayectos cortos o con muchas detenciones.
Cuando la batería está demasiado fría, Tesla puede limitar temporalmente funciones como la aceleración, la carga y el frenado regenerativo. El vehículo muestra un ícono de copo de nieve para advertir que una parte de la energía almacenada todavía no está disponible.
La compañía recomienda utilizar el preacondicionamiento antes de conducir, especialmente cuando el vehículo está conectado a la red eléctrica. De esta manera, parte de la energía necesaria para llevar la batería a una temperatura adecuada proviene del cargador y no de la batería durante el trayecto.
Cómo afecta el calor extremo a un Tesla
Las temperaturas elevadas también pueden afectar la autonomía. Tesla señala que las temperaturas exteriores extremadamente altas o bajas tienen impacto sobre el rendimiento, aunque el efecto suele ser más perceptible cuando hace frío. La batería dispone de sistemas que monitorean y regulan su temperatura incluso cuando el vehículo está estacionado.
En condiciones de mucho calor, el sistema térmico puede trabajar para mantener la batería dentro de un rango adecuado. Esto significa que el Tesla puede consumir energía aún cuando está detenido, especialmente si utiliza funciones relacionadas con el control de temperatura del habitáculo o la protección frente al calor.
Para reducir el impacto del calor, Tesla recomienda estacionar a la sombra cuando sea posible y utilizar un parasol. Además, la compañía aconseja mantener el vehículo conectado cuando está estacionado, especialmente si se utilizan funciones de preacondicionamiento o protección contra el sobrecalentamiento del habitáculo.
Qué hacer para cuidar la batería con temperaturas extremas
Una de las principales recomendaciones de Tesla consiste en preacondicionar la batería antes de conducir o cargar. En condiciones de frío, esto permite elevar su temperatura; cuando hace calor, el vehículo puede preparar térmicamente la batería antes de llegar a un Supercharger para favorecer una carga eficiente.
También es importante tener en cuenta que dejar un Tesla estacionado durante mucho tiempo no significa que el consumo sea completamente nulo. El vehículo puede utilizar energía para mantener determinados sistemas y regular la temperatura de la batería, por lo que Tesla recomienda mantenerlo conectado cuando sea posible.
En definitiva, las temperaturas extremas no significan necesariamente que la batería vaya a dañarse, ya que el vehículo cuenta con mecanismos para controlar su temperatura. Sin embargo, sí pueden modificar temporalmente el rendimiento y hacer que la autonomía disponible sea menor de la habitual.