“En 1935, un director marginal rosarino, Zacarías Soprani, filmó ‘El hombre bestia’, que no tuvo estreno comercial, pero desde ahí hasta casi fines del siglo pasado la industria del cine nacional produjo apenas una treintena de films de terror, a un ritmo de uno por año menos”, dice a este diario Albert Fasce, director, productor y guionista. “Luego el género casi desapareció del todo, pero en los años sucesivos empezó a renacer con intensidad, al punto de que se filmaron casi doscientos largometrajes, y en este momento el caudal está en el nivel más alto de nuestra historia, y eso es por motivos que aún no conocemos bien”.
Fasce participa de esta llamativa nueva oleada de películas de terror criollas. De hecho, ahora codirige junto con Mario Varela el documental “Otra película maldita”, una historia del género en nuestro país. “Una pregunta que le hacemos a todos los entrevistados”, dice “es cómo explican este crecimiento, porque si bien el terror es popular, aún no tiene un tanque que haya sacudido la taquilla. Las respuestas eran variadas y personales”.
Probablemente no haya una sola respuesta para este fenómeno, pero de lo que no cabe duda es que existe una oferta de films fantásticos nacionales mayor que nunca, al punto de que en el último mes hubo casi un estreno por semana, con títulos como “Bienvenidos al infierno”, “Mete miedo” y “El desarmadero””, mientras que de aquí a fin de año hay varios títulos importantes y una docena larga para 2023. Junto a Fasce, este diario también invitó a otros productores metidos de lleno en el género. Nicanor Loreti, recién llegado del festival de Biarritz donde su último film, “Punto rojo”, ganó el premio del jurado, ha dirigido “Diablo” y la comedia de superhéroes del conurbano “Kryptonita”. “La situación económica no ayuda”, dijo. Más un experto en gore y cine de culto que director de películas de terror, Loreti cree que el éxito de las películas argentinas en festivales especializados beneficia las ventas internacionales y las vuelve redituables más allá de la taquilla local, y así logró que un film que mezcla robos de ojivas nucleares con la historia de Racing se esté vendiendo a plataformas digitales.
Plataformas
“Las plataformas no participan de la producción, sino que compran productos terminados y por eso están atentas a cómo los recibe el público en los festivales”, añade Loreti. “A veces incluso las ventas no son sólo para las plataformas sino también para estrenar en salas; yo tuve esa suerte con ‘Diablo’ que llegó a los cines españoles, donde no la vio nadie aunque coseché muy buenas críticas”. En este momento Loreti está terminando dos films: “Búfalo”, la biopic del luchador de kickboxin que interpreta Maravilla Martínez, y tiene casi lista “María”, “mi primera película que podría llamar un policial de terror, con Sofía Gala, haciendo un homenaje al robot de ‘Metrópolis’”.
Para la productora Roxana Ramos no sólo resultan fundamentales las plataformas sino todos los mercados y premios para la producción, como por ejemplo Ventana Sur, donde descubrió un proyecto de Santiago Fernández Calvete que adaptaba el cuento de León Tolstoi “La familia Vurdalak” -ahora titulada “Sangre Vurdalak”-, que ya había sido filmado por Mario Bava en “I tre volti della paura” , también conocido como “Black Sabath” que protagonizó Boris Karloff.
“Esta es la primera adaptación latinoamericana del cuento de Tolstoi” cuenta orgullosa Ramos. “Y también la primera coproducción entre la Argentina con Singapur, Malasia y Canadá. Es que con el guion y un teaser filmado a último minuto fuimos a un mercado en Corea, y a pesar de que todos los proyectos tenían la envergadura del cine coreano actual, sacó el primer lugar. Tuvimos la posproducción en uno de los estudios más importantes de Asia, y lo único que nos volvió locos fue hacer los arreglos para llevar el crudo y traer los masters a través de una de las cuarentenas más estrictas del planeta”.
“Sangre Vurdalak” tendrá su avant premiere este 31 de octubre, día de Halloween, y se estrenará en cines de todo el país el 3 de noviembre “en muchas más salas de todos los circuitos de lo que nos daban cuando producía cine de autor o alguna comedia. Yo venía produciendo mucho hasta que descubrí el terror, y me di cuenta de que es más jugado, revolucionario y universal que el supuestamente más serio cine de autor”.
Ramos tiene más proyectos de género, como “El grito del gato”, que dirigirá Jorge Caterbona sobre un cuento de Guillermo Martínez, aunque antes estará enfrascada en una producción más ambiciosa, “Donde acecha la maldad”, de Damián Rugna, que hace unos años sorprendió al público con su formidable “Aterrados”, cuyas escenas le valieron el interés de la principal plataforma del terror mundial, Shudder, que según Ramos obliga a cierto nivel de calidad, por ejemplo “tener cuidado con los niveles de producción, lo que nos llevó a un rodaje de 9 semanas que aquí ya casi nadie hace; además, el guión pedía como 10 choques de autos y cosas así”.
De la Vega
Pero quien no se muestra tan optimista con el boom del terror criollo es uno de sus grandes cultores, Daniel de la Vega, que el año pasado estrenó uno de los grandes films de vampiros argentinos, “El tercer día” y tiene una carrera llena de títulos de culto como “Jennifer’s Shadow”, con Faye Dunaway, o la tétrica “Ataúd blanco”, con guion de los hermanos Ramiro y Adrián Bogliano.
“Ya veníamos perdiendo la pelea con la taquilla antes de la pandemia”, dice, “y en esos dos años la crisis se acentuó. Así que yo produzco mis películas porque carezco de sentido común, pero esta es la única manera de lograr la felicidad que significa hacer cine y vivir de esto”. De la Vega cree que el gran público argentino aún no descubrió las cualidades del terror nacional, ni mucho menos el INCAA “Hace mucho el INCAA financiaba el costo de una película, y en este momento sólo alcanza para la mitad. La otra sale de la compra de las distintas plataformas, que nunca se juegan demasiado y no invierten en la producción sino en el producto terminado, no arriesgan nada. Así que uno termina una película con los fondos de la venta del film anterior. Hay quien ha logrado la venta para exhibición en salas, pero a mí nunca me pasó”. El cineasta nunca detiene su producción, y este 8 de diciembre estrenará “El último hereje”, mientras que para el año que viene prepara “Los ojos del abismo” más un film que sólo produce, “Auxilio”, de Tamae Tarateguy, con Gerardo Romano.
El año próximo podría ser fundamental para el terror criollo, ya que a los títulos mencionados se agregan otros muy esperados como “Legión” y “Juego de brujas”, del especialista Fabián Forte, producida por el prolífico Hernán Findling. También la comedia fantástica “Pussy Cake” de Pablo Pares (creador de la saga de culto “Plaga Zombie”) sobre una banda de rock lésbico que combate monstruos y arrasa en los festivales.
Mientras edita su documental “Otra película maldita” sobre la historia del terror argentino, Alberto Fasce filosofa especulando con que “tal vez sea que después de la pandemia el público de todo el mundo ya tiene incorporados los miedos y aprecia de un modo distinto el cine de terror”. O tal vez sea algo más práctico relacionado con la cuarentena, y es el hecho de que, luego de dos años casi sin cine, una película de terror supone más comunión, complicidad y barullo con el resto de la audiencia que un film de otros géneros.
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