…que, mientras los precios internacionales de los granos siguen cuesta abajo por la presión de la megacosecha brasileña, y por el avance de la siembra en los Estados Unidos, en la plaza local las lluvias siguen brillando por su ausencia, lo que frena, no solo el Plan Dólar-agro, sino también cualquier otra operación y la siembra del trigo que requiere, en forma perentoria, al menos 2 lluvias generalizadas de 80-90 mm cada una, para poder arrancar con humedad adecuada en el perfil, lo que no ocurre hasta el momento. “En el 80% de la región nucleo, las reservas continúan bajo sequía y escasez hídrica”, señalaba días atrás la Bolsa de Comercio de Rosario. Y, en esas condiciones, los productores no van a vender ni las reservas de granos que tengan, ni lo poco que van cosechando, al menos, hasta que termine la recolección y llueva, como para saber cuanto y como podrán sembrar del ciclo 23/24. Según el especialista Leonardo De Benedictis, de AZGroup, los datos contundentes del período son “la sequía y la variabilidad térmica”. “Si bien el cambio de condiciones de evento La Niña a características neutrales es clave para comenzar a notar una mejoría en la distribución y frecuencia de las lluvias, esto se dará de manera muy lenta y progresiva. Los cambios realmente contundentes serían recién en la primavera, ya que en el período del invierno las precipitaciones suelen ser muy escasas. Esto va acompañado de la gran variabilidad de temperaturas, que también comenzarán a mostrar cambios en la segunda mitad del año, aunque manteniéndose por encima de los parámetros normales”, señaló el poco alentador informe del especialista.

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